Raúl Guajardo Cantú
Aunque habría que contextualizar lo que sucede con la alianza PT-PVEM-MORENA en el ámbito nacional para entender bien a bien lo que se está cocinando, no está de más echar un vistazo a lo que sucede en Nuevo León con esos partidos.
El Partido del Trabajo ya señaló la posibilidad de ir con candidato propio en la persona del diputado local Jesús Elizondo, esto en caso de que Morena no cumpla los acuerdos que tiene con ese partido, mismo que en voz de su líder, Alberto Anaya, dijo que iría con candidatos propios no solo en nuestro estado, sino en otros estados en caso de incumplimiento, por lo pronto ya se ausentó de las ceremonias de nombramiento de “defensores de la 4T” en varios de los estados.
El PT señaló que se le ha dado mayor peso en la alianza al Partido Verde y considera que ello no es equitativo a las aportaciones que cada uno de ellos ha hecho al movimiento. Hay quienes consideran que en realidad lo que hace este partido es encarecer su participación en la alianza, pero que el objetivo no es el de romper, habrá que ver, ya que se rumora la posibilidad de una alianza de facto de este instituto político con Movimiento Ciudadano en la entidad, para favorecer al o la candidata de los naranjas en el estado.
Algo similar sucede con el PVEM, partido que ha amagado con ir con Waldo Fernández como su candidato propio, aunque hay que señalar que el senador ha negado esta posibilidad, esto a pesar de que se supone, como lo hace el PT, que este partido recibirá 2 candidaturas de las 17 gubernaturas que se disputarán este año.
Este entorno es el que nos hace pensar que, independientemente de los grupos internos que seguramente se combatirán entre sí al no ser los agraciados con la candidatura, hará que Morena llegue dividida a la contienda del 2027.
Quien resulte nominado por el guinda como candidato a ocupar la silla que hoy tiene Samuel García, seguramente no contará con el apoyo de algunos de los grupos, o tribus para utilizar la terminología que los mismos morenistas utilizaban cuando formaban parte del PRD, ya que parece estar en su adn el hecho de pelear entre ellos.
Por si fuera poco, así como se presume que el PT habría pactado con Samuel, se rumora que en caso de verse obligado a entregar el estado, el gobernador prefiere hacerlo a un personaje como Waldo, que a otro que pudiera hacerle ver su suerte en el séptimo año de su mandato.
Así que el panorama no pinta bien en Nuevo León para el partido hegemónico a nivel nacional, pero quizá la causa principal consista en que los morenistas locales ven posibilidades de triunfo en la entidad y no quieren dejar pasar la oportunidad de ser ellos los beneficiados. Los diferentes grupos morenistas nuevoleoneses se encuentran enfrascados en una lucha sorda que se manifiesta en las ausencias y declaraciones que tienen como destinatarios a los propios morenistas, en lugar de enfocar sus baterías a los contrarios.
No falta mucho para conocer al abanderado y para constatar que no las tendrá todas consigo, sobre todo con los miembros de su propio partido.