mié. Sep 30th, 2026

Eleazar Fuentes Gutiérrez
Llegó la temporada de los informes de gobierno y legislativos: auditorios llenos, invitados especiales, buena propaganda, cifras, resultados y, lo más profundo, un buen discurso político.
Para empezar, un informe de gobierno tiene una función muy clara: rendir cuentas. Es el momento donde el gobernante presenta ante los ciudadanos y a su Cabildo o Congreso cuáles fueron los resultados de su administración durante el último año.
Pero en política las cosas nunca son de un solo sentido.
El informe es comunicación y también es aprovechamiento político-electoral.
Y no es que esto sea algo malo dentro de la estrategia política del gobernante o del gobierno. Recordemos que gobernar también es comunicar, y gobierno que no comunica bien, gobierno que fracasa.
Y es precisamente ahí donde aparece el doble sentido de los informes: rendir cuentas sobre lo que se hizo, pero también hacer política con lo que se hizo.
Esto se vuelve todavía más interesante cuando nos encontramos en la antesala de un año electoral.
Porque conforme las elecciones comienzan a aparecer en el horizonte, la comunicación política inevitablemente empieza a tener otra lectura. Un informe puede hablar de los resultados del último año, pero esos mismos resultados también pueden utilizarse para construir posicionamiento hacia lo que viene.
Y sacarle provecho político, es por eso que los políticos usan el informe para posicionarse pensando en miras hacia lo que viene, y es que así es la política, por eso un informe debe ir bien estructurado, y con un buen mensaje, por qué recordemos que gobierno que no comunica está condenado al fracaso, y en política es rendir cuentas sobre lo que se hizo y hacer comunicación con doble sentido.

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