Raúl Guajardo Cantú
Cuando la polarización se establece como el modelo a seguir en las relaciones entre partidos y entre poderes, los ciudadanos nos vemos afectados y, lo peor, dejados de lado porque esta no es una estrategia de gobierno, sino de campaña para obtener o mantener el poder, y en esa lógica nosotros solamente servimos para apoyar a unos mediante nuestro voto o dar la espalda a otros, pero de servicios que deberíamos recibir, mejor no hablamos.
Pongamos por caso un hecho histórico, Monterrey VI, obra que hubiera representado una solución de largo plazo para los problemas recurrentes en el abasto de agua de Nuevo León, pero el proyecto que fue desechado porque hubo quienes lo consideraron caro y políticamente era rentable atacarlo porque sus promotores eran Rodrigo Medina y el entonces presidente Enrique Peña Nieto.
En 2022 nos dimos cuenta de que el agua más cara es aquella que no se tiene, escenas de madres de familia buscando dónde encontrar el vital líquido para satisfacer las necesidades de sus hijos, hombres y mujeres cargando con pesados botes o tinas, caminando cientos de metros para tener por lo menos agua para tomar. Gente buscando amparos para que la autoridad les surtiera aunque fuese 50 litros de agua para beber.
La solución se desechó 6 años antes, traer el agua desde el río Pánuco, pero se privilegió la polarización por sobre el servicio a los ciudadanos.
Hoy estamos en una situación bastante parecida, solo que en relación a las líneas 4 y 6, además de que se desechó la construcción de la Línea 5 porque algunos líderes no estuvieron de acuerdo con su trazado, pese a que la movilidad es una prioridad para los nuevoleoneses.
La diputada local, Lorena de la Garza, precandidata a la alcaldía de Monterrey, sale a declarar que el Metro no aguantó un aguacero, “No fue un huracán ni horas intensas de lluvia, solo bastó un aguacero de una tarde para que una de las obras insignia del gobierno estatal se las llevara el agua, literal” posteó en su cuenta de X.
Abimael Salas, reconocido meteorólogo calificó esa tarde de lluvia como “un evento meteorológico atípico e histórico (que) sacudió a la Zona Metropolitana… al registrarse una acumulación de 172 milímetros (equivalente a 172 litros por metro cuadrado) en el Observatorio Monterrey” y subraya que en ningún mes de octubre desde 1951 se había presentado una lluvia de este tamaño.
Si en realidad Lorena se preocupara por los ciudadanos, hace tiempo que pudo denunciar ante las instancias correspondientes las posibles fallas, pero no, este mensaje parece ahora, parte de su precampaña por ocupar la silla que hoy detenta Adrián, tanto es así, que aunque critica la vialidad, no toca ni con el pétalo de una queja al municipio.
No es Lorena el problema, ella es solamente un síntoma del cáncer que corroe la vida partidista, la lucha electoral, el cáncer que mina la calidad de vida de los ciudadanos como usted o como yo que no recibe los servicios que debería recibir.
Ahí tiene que, por poner otro ejemplo, el estado de Nuevo León, uno de los más importantes del país económicamente hablando, no cuenta con presupuesto aprobado desde hace 4 años por el encaprichamiento del gobernador en no negociar, cuando ese es precisamente el arte de la política.
Falta capacidad y formación en nuestra clase política.
