Nuestras decisiones espirituales tienen consecuencias
Durante estas fechas, muchos se preguntan si participar en ciertas actividades, por diversión y sin mala intención, significa invocar algo maligno. Otros responden que Dios conoce las intenciones del corazón.
Pero precisamente porque Dios conoce nuestro corazón, debemos examinar no solo nuestras intenciones, sino también nuestras decisiones y lo que permitimos bajo nuestra responsabilidad.
Que un niño no comprenda las implicaciones de algo no nos exime de orientar sus pasos. El amor también consiste en enseñar, establecer límites y discernir aquello que no conviene, aunque parezca inofensivo.
Nuestras intenciones no anulan las consecuencias de nuestras decisiones.
Apocalipsis nos recuerda que llegará el día del juicio, cuando Dios juzgará con justicia. ¿Es Dios injusto por establecer una sentencia? No. Su juicio representa el triunfo de la justicia sobre el mal, el engaño y la rebelión persistente contra su voluntad.
El problema es que hemos aprendido a tratar con ligereza lo que Dios considera serio, a tolerar lo que nos aparta de Él y a llamar bueno a lo que deberíamos examinar a la luz de su Palabra.
La Biblia nos advierte que nuestras decisiones tienen consecuencias eternas. El infierno no es una fiesta ni el juicio de Dios un asunto que debamos tomar a la ligera. Apocalipsis 14:9-11 presenta una advertencia solemne sobre las consecuencias de adorar a la bestia y recibir su marca, pensando y haciendo todo lo que claramente Dios ya nos dijo que estaba mal.
¿Qué estamos eligiendo hoy: vivir indiferentes a Dios o permanecer fieles a Él?
No se trata de vivir dominados por el miedo, sino de comprender la seriedad de nuestras decisiones. Dios nos llama a discernir, arrepentirnos y elegir el camino de la fidelidad.
Porque nuestras decisiones espirituales tienen consecuencias, y la pregunta no es solamente qué quisimos hacer, sino si estamos dispuestos a vivir bajo la voluntad de Dios.
Elige hoy a quién servirás, porque la eternidad no es un asunto que debamos dejar para después.
Apocalipsis 14:9-11 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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