mar. Abr 7th, 2026

Luz María Ortiz Quintos
Después de 40 días de vivir la cuaresma, un tiempo que nos invita a practicar más la oración, la reflexión y un cambio de vida para mejorar como personas, llegó el triduo pascual: la muerte y resurrección de Jesús. Para los cristianos, estos días nos invitan a la conversión, a morir al hombre viejo para dejar nacer a un hombre nuevo.

Por fe, creemos que seguir una vida a imagen y semejanza de nuestro maestro Jesucristo nos permite tener una vida en amor, armonía y paz. A pesar de vivir tiempos de crisis de fe, de valores morales, valores éticos y sentido de trascendencia, el mensaje de Jesús es claro: nos invita a tener una vida llena de esperanza.

Fácil no será; sin embargo, en la medida de nuestras posibilidades, cada ser humano podrá elegir una forma nueva de vivir, una manera que nos lleve a tejer lazos fuertes y sólidos que nos permitan fortalecer nuestra propia existencia en comunión con los demás.

Vivir una vida en plenitud, buscar el bien, hacer el bien para vivir bien. ¿Y qué es el bien? Es aquello que es bueno y conveniente para ti y para los demás. Prácticamente, dejar morir a los antivalores y dar vida, con nuestra propia vida, a los valores: vivir una vida con valores.

A esto hemos sido llamados todos, sin excepción. Cualquiera que sea tu labor, tu estado de vida o tu edad, la invitación se renueva cada Pascua: vivir en el amor. Quien ama no se daña y tampoco hace daño a los demás.

Por Admin

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