dom. Abr 12th, 2026

Charlas de taberna

Marcos H. Valerio

En los últimos días, los medios han saturado sus portadas y titulares con el nombre de “El Patrón”. Hablan de detenciones, prisión preventiva y violencia familiar, pero casi nadie se atreve a decir con claridad quién es realmente “El Patrón”.

La verdad es tan sencilla como brutal: “El Patrón” es inocente.

No puede ser culpable de nada porque es solamente un personaje de lucha libre, un nombre de ring creado para el espectáculo.

Quien sí debe responder ante la justicia es el hombre de carne y hueso que lo interpreta: José Alberto Rodríguez Chucuan, hijo legítimo del legendario Dos Caras y sobrino directo de Mil Máscaras, una de las máximas glorias de la lucha libre mexicana.

“El Patrón” como personaje no será enjuiciado, ni procesado, ni sentenciado. La máscara no comete delitos. El que enfrentará el peso de la ley es José Alberto Rodríguez Chucuan, mejor conocido en el mundo de la lucha como Alberto del Río.

Según la denuncia de su esposa, Mary Carmen Rodríguez, él la agredió físicamente el pasado 6 de abril en San Luis Potosí. Un juez ya le dictó prisión preventiva y el caso sigue su curso.

Es llamativo cómo la misma industria que durante años aplaudió al “hijo de la dinastía” ahora se lava las manos y habla únicamente de “El Patrón”. Como si el ring fuera un universo paralelo donde las acciones del hombre no manchan al gladiador. Como si la máscara pudiera borrar la responsabilidad.

No es la primera vez. En 2018, José Alberto Rodríguez Chucuan fue detenido en Estados Unidos por un caso de violencia familiar contra su entonces expareja, la luchadora Saraya-Jade Bevis (Paige). En 2020 enfrentó acusaciones adicionales de abuso sexual en ese país, de las cuales salió bajo fianza. Hoy, el mismo patrón se repite en México.

La familia Rodríguez ha entregado a México algunas de las figuras más grandes en la historia del pancracio. Dos Caras y Mil Máscaras construyeron un legado de honor, técnica y mística que hoy se ve empañado por este escándalo.

No se trata de linchar a nadie. Se trata de llamar las cosas por su nombre sin rodeos.

“El Patrón” podrá seguir apareciendo en los carteles y en los rings.
Pero es José Alberto Rodríguez Chucuan quien debe responder ante la justicia, ante su familia y ante los miles de aficionados que alguna vez lo vitorearon como un ídolo.

La máscara puede protegerte dentro del cuadrilátero. Fuera de él… no sirve de nada.

Por Admin

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