dom. Abr 26th, 2026

Charlas de taberna

Marcos H. Valerio

Tras el impactante ataque ocurrido el lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán, donde un hombre armado abrió fuego desde la Pirámide de la Luna, matando a una turista canadiense, hiriendo a 13 personas y terminando con su propia vida, el abogado y criminalista Cristopher Vázquez compartió un análisis detallado de la trayectoria balística del proyectil que acabó con el agresor.

En una conversación fluida y sin filtros, Vázquez explicó por qué, desde su perspectiva criminalística, la muerte del tirador genera más interrogantes que certezas.

“Al revisar la imagen de la herida del agresor, lo primero que se observa es una posible trayectoria balística ascendente, con un origen estimado en la base de la pirámide. El proyectil no se sabe con exactitud dónde habría impactado, pero la salida se ve claramente en la región del vértice superior, un punto crítico para la transferencia de energía.

La alineación entre el posible tirador y ese vértice es compatible con la posición final sedente del sujeto. Se aprecia que el impacto pudo haber neutralizado el control motor de forma casi instantánea.

Quiero ser muy claro: no soy perito en balística, pero viendo la imagen, me inclino más por una intervención externa —posiblemente de la policía o elementos de seguridad— por encima de la hipótesis del suicidio puro y simple.

Te explico por qué: por lo general, cuando alguien se suicida disparándose en la cabeza, el cuerpo tiende a caer hacia delante o hacia los lados, a menos que sea un disparo directo por la boca. En este caso, suponiendo un trayecto desde la mandíbula o zona inferior hacia el vértice superior (entrada baja y salida por la parte alta de la cabeza), es anatómicamente muy complejo que una persona se dispare a sí misma con ese ángulo exacto.

Aunque te soy sincero, no logro entender bien la trayectoria del proyectil porque parece que solo se ve claramente la salida y no la entrada.

Otro de los datos que me hace pensar que no fue un suicidio clásico es que no hay rastros visibles de masa encefálica ni la clásica ‘estrella de Hoffmann’ (el signo de boca de mina que suele aparecer en disparos a contacto). Aclaro nuevamente que no soy perito en balística, pero considero que sería muy probable que existiera ese signo en un suicidio por contacto.

Además, no se ve el arma cerca del cuerpo en las imágenes que circulan, lo cual complica todavía más la versión de que se quitó la vida él mismo.

Por todo esto, creo que es necesario realizar una pericia balística completa: reconstrucción tridimensional de la trayectoria, análisis de residuos de pólvora en las manos y ropa, estudio detallado de la posición final del cuerpo y verificación de las heridas de los elementos de seguridad que intervinieron. Solo con eso se podrá esclarecer si realmente fue un suicidio o si hubo una intervención externa que terminó con su vida.”

El análisis de Cristopher Vázquez abre un nuevo debate en torno al tiroteo de Teotihuacán. Mientras las autoridades mantienen que el agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez de 27 años, se suicidó tras el ataque, las observaciones del criminalista sugieren que la escena podría esconder más de lo que se ha revelado hasta ahora.

Las investigaciones continúan y se esperan los resultados de los peritajes oficiales en las próximas semanas.

Por Admin

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