Raúl Guajardo Cantú
Una de las principales ofertas de Samuel García como candidato, fue la de mejorar la movilidad del estado, principalmente la del área metropolitana de Monterrey. De hecho su coordinador de campaña fue un reconocido experto en el tema, quien pasó a ocupar la secretaría correspondiente una vez ganadas las elecciones.
Esfuerzos por mejorar la movilidad ha habido, se están construyendo 2 líneas del Metro, una tercera fue rechazada por vecinos que deseaban que fuera subterránea, y se ha estado incrementando el número de unidades del transporte público, según el gobierno se alcanzará la cantidad de 4 mil unidades nuevas para el sistema MuevoLeón.
La pregunta es ¿por qué no mejora la movilidad y las personas continúan malgastando parte importante de su tiempo en trasladarse a sus actividades?
Una parte de la respuesta tiene que ver con el retraso en la construcción del Metro, es evidente que no se puede construir el equivalente a todos los kilómetros existentes hasta ahora de este medio de transporte de un día para otro. Eso se entiende.
Lo que no se entiende es que no se tomaran medidas, como la reestructuración de rutas alimentadoras a las líneas existentes del Metro y avanzar en el Sintram cuando hay alternativas baratas y hasta gratuitas para organizar y mejorar la movilidad de una población como la del área metropolitana.
Samuel se vendió a sí mismo como un político moderno, promotor de soluciones tecnológicas y muchos le compraron el discurso, pero gran parte quedó en eso: un discurso. Ejemplo de ello fue su oferta de crear una aplicación mediante la cual los usuarios del transporte urbano podrían saber dónde estaba la unidad que esperaban y cuánto tiempo tendrían que esperarla, ya no digamos si tendrían oportunidad de abordarla.
Lo que hoy tienen los usuarios es una muy rudimentaria App con la cual pueden pagar las tarifas del transporte y más o menos checar por dónde se desplaza la unidad que esperan, siempre y cuando sea de Transmetro. Poco que ver con las aplicaciones que se utilizan en otros países.
Si se hubieran tomado medidas para mejorar la movilidad mientras se construyen las líneas del Metro, quizá no estaríamos viviendo el caos que se vive actualmente en ese rubro.
Hay avances, no se puede negar, pero resultan insuficientes ante la complejidad del problema que representa la movilidad del estado.
Nos parece que, así como se careció de proyectos ejecutivos en las obras relevantes del gobierno de Samuel, así también se careció de un plan maestro que permitiera alcanzar mejoras, así fueran parciales, en este rubro, mientras se construyen las grandes obras y se desarrollan las alternativas tecnológicas necesarias.
Pero no, hubo buenas intenciones, inversión importante y buenos diagnósticos, seguidos de decisiones apresuradas, ejecución desmañada de las obras y mucho despliegue publicitario, seguido de resultados mucho menores de lo esperado.
Seguramente Samuel adquirió experiencia, es una lástima que no le servirá de nada a Nuevo León, ni a sus habitantes.
En fin, continuaremos analizando en otras colaboraciones los claroscuros de Samuel García.