Charlas de taberna
Marcos H. Valerio
A los siete años subió al cuadrilátero con un short prestado, unas vendas compradas a toda prisa y el corazón a mil. Hoy, a los 20, Guadalupe “Dinamita” Torres Tavares vuelve a hacer historia: Medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, selección nacional, estudiante de Derecho en la FES Aragón y con la mira puesta en el oro olímpico de 2028.
La misma que creció en el barrio bravo de Tepito y a la que le decían que el boxeo “era cosa de hombres”.
Desde la colonia Morelos, donde la vulnerabilidad económica y social es el paisaje diario, Lupita nunca aceptó límites.
Bicampeona de los Puños Rosas, campeona de la Diadema Dorada y de los Guantes Dorados, plata en el Mundial Juvenil de Montenegro y en el Continental de Cali, bronce en Juegos CONADE, campeona nacional… y ahora plata centroamericana. Cada título es un golpe al prejuicio.

“Que no se dejen llevar por lo que digan. ¿Dónde está escrito que el boxeo es para hombres? En ningún lado”, lanza con la misma contundencia con la que golpea. Inspirada en Ana María Torres y Jackie Nava, sabe que cada victoria abre camino a las que vienen detrás.
Su papá, de familia de pugilistas, al principio se resistió. El ambiente del boxeo, marcado por estigmas de pobreza y adicciones, le daba miedo para su hija.
Pero el día que la vio pelear por primera vez en un curso de verano —sin ropa deportiva, solo con ganas— entendió que tenía algo especial.
Desde entonces forman un equipo inseparable: él exigente hasta el grito, ella contestona cuando hace falta, pero siempre con comunicación. “Somos él y yo”, resume.

La mamá es el apoyo motivacional. El papá, el que no permite fiestas ni salidas. La última vez que Lupita fue a un antro perdió una pelea.
Desde entonces asocia diversión con distracción. “Ya habrá tiempo. Si me va bien, salgo a comer una o dos veces. Nada más”.
La pandemia le cayó “superbién” en lo deportivo: Mientras el mundo se detenía, ella entrenaba con cubrebocas y subía de nivel.
.En la preparatoria y ahora en la universidad combina tres entrenamientos diarios con las clases. Algunos maestros entienden, otros no. Ella se adapta. Quiere terminar Derecho en tiempo y forma, y especializarse en aduanero o mercantil.
Eligió la FES Aragón porque queda cerca de casa y le permite pelear… dentro y fuera del ring: “Para defenderme a mí y a otras personas a través de las leyes”.
Su mayor virtud: Adaptarse a cualquier rival. Si pega duro, se faja; si es técnica, responde con inteligencia. Y su frase de batalla no es slogan vacío:
“Con fe todo se puede”.
En cada round y en cada aula, Lupita Dinamita no pelea solo por medallas. Pelea por el derecho de las mujeres a ocupar cualquier espacio, incluso aquel donde alguna vez les dijeron que no pertenecían.
Plata centroamericana en la bolsa, Panamericanos en la mira y Los Ángeles 2028 como obsesión.
.El barrio bravo de Tepito ya tiene a su campeona… la UNAM y México, a una de sus más orgullosas guerreras.