vie. Abr 12th, 2024

La novela Desierto Sonoro, entrecruza las historias de una familia que hace un viaje por EU y el éxodo de siete niños; retrata la migración infantil y critica los mitos fundacionales

Adriana Góchez (La Razón)

La escritora Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) conjuga su quehacer literario con un activismo que consiste en brindar lazos de apoyo a los indocumentados en Estados Unidos —fungiendo como traductora de menores ante la Corte de Nueva York o dando talleres a niños que se encuentran en centros de detención o a abogados. Por ello, cuando se le pregunta su opinión de la actual política migratoria del Gobierno de nuestro país, responde tajante: “me llena de vergüenza lo que es México para la comunidad centroamericana”.

Luiselli, quien radica en Nueva York, lamenta que por una parte, México se jacte de ser una nación que ha tenido una política de brazos abiertos para exiliados y refugiados, y por otra, salvadoreños y hondureños tengan un trato distinto.  Además, que en EU la detención de indocumentados sea un negocio, ejemplo de ello es que en lo que va de 2019, la empresa CHS ha recibido contratos de hasta 300 mdd, reportó recientementeAp.

“Hemos seguido aceptando hacer el trabajo sucio. Hacemos alarde de nuestra apertura a recibir exiliados, refugiados y ha sido el caso, pero también de manera selectiva, como hace Estados Unidos, en el fondo hay un racismo bastante explícito”, declaró ayer en conferencia de prensa, en la que charló de su más reciente libro Desierto sonoro (Sexto Piso, 2019), el cual presenta mañana, a las 19:30 horas, en la galería Kurimanzutto.

Justo, la idea de crear Desierto sonoro surgió en 2014, cuando colaboró como traductora en la Corte migratoria de Nueva York, quiso plasmar las injusticias que vivían los menores indocumentados; sin embargo, lo involucrada que estaba en el tema le impidió avanzar en el proyecto, porque “estaba escribiendo un libro ilegible, muy encabronado, no porque éste no lo sea, pero estaba transfiriendo los testimonios que traducía en la Corte”, compartió la autora.

Hizo una pausa que le permitió escribir su aclamado texto Los niños perdidos. Un ensayo en 40 preguntas (Sexto Piso, 2016), con el que fue galardonada con el premio American Book Award el año pasado. Tiempo después retomó la idea original y volvió a Desierto sonoro, libro en el que entrecruza las historias de una familia en crisis que realiza un viaje en carretera desde Nueva York hasta Arizona y la de siete niños que en el tren La Bestia van en busca del “sueño americano”.

“Empecé a escribir este libro en 2014. Durante ese verano estaba en un viaje por tierra con mi familia desde Nueva York a Arizona; ocurría la crisis de refugiados, empecé a documentar, tomar nota lo que decían los medios de la llegada de cientos de niños a la frontera”

”El corazón de la novela está donde se cruzan esos dos viajes, el de los niños y la familia”, destacó Luiselli, quien con esta novela fue candidata al Premio Booker.

El matrimonio, junto con sus dos hijos, un niño (de él) y una niña (de ella), busca por una parte, la de la madre, documentar lo que viven los menores que llegan a la frontera; y por otra, la del padre, seguir el rastro de los últimos apaches.

Ese viaje está inspirado en uno que Luiselli realizó con su familia. “Fuimos a Tungsten, Arizona, es un pueblo que se convirtió en un escenario de sí mismo, se reproducen Wild West… Antes de irnos terminamos en uno de los estudios de foto de la época, había un menú y podíamos ser un Doc Holliday, un criminal mexicano o nativo americano. Esos pequeños gestos de violencia de borrar lo histórico que están presentes en toda la cultura popular estadounidense, hasta las más altas esferas, es en parte aquello con lo cual esta novela se escribe”, compartió.

  • El DatoDesierto sonoro primero se publicó en inglés y después Daniel Saldaña París y Valeria Luiselli lo trasladaron al español. La autora considera que con ello el texto se enriqueció.

Dijo que el libro es un acercamiento a la historia que se ha querido borrar. “Es una yuxtaposición de momentos de la historia, de violencia, como el genocidio contra los indios americanos, y el encarcelamiento masivo de personas que piden asilo, dos formas de borrar a personas que son vistas por quienes están en el poder como presencias no deseables”.

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