vie. Abr 12th, 2024

Por Alejandro Páez, de La Crónica de Hoy

Con la presencia del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Arturo Saldívar y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, el Senado de la República entregó la Medalla Belisario Domínguez a la activista Rosario Ibarra de Piedra por su lucha por los derechos humanos, sociales políticos y democráticos en el país.

La presea fue recibida por su hija Rosario Piedra Ibarra, mientras que su hija Claudia ofreció un mensaje ante los senadores de parte de su madre, donde devolvió el Galardón al presidente López Obrador para que lo regrese cuando su gobierno encuentre  y entregue a sus familiares a todas las personas desaparecidas en esos años por parte de autoridades gubernamentales.

“No quiero que mi lucha quede inconclusa, es por eso que dejo en tus manos la custodia a tan preciado reconocimiento y te pido que lo devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y añorados hijos y familiares y con la certeza de que  la justicia anhelada por fin nos ha cubierto con su velo protector, seguiremos  hasta encontrarlos”, expuso

En entrevista  posterior, López Obrador se comprometió a cumplir esa encomienda y hacer “todo lo que humanamente sea posible para dar con los desaparecidos”.

“Sabré cumplir con su encomienda, sabré cumplir a la altura de las circunstancias”, aseveró

–Lo detiene algo hasta ahora?

–Nada, soy libre como es del dominio público, no puede haber ningún grupo de interés que impida el conocer  toda la verdad sobre las desapariciones, crímenes que se cometieron en los gobiernos autoritarios.

Poco antes, en la máxima tribuna del Senado, Claudia Ibarra Piedra, leyó el discurso de su madre, Rosario Ibarra de Piedra donde relata las vicisitudes que ha pasado a lo largo de 40 años desde que su hijo, Jesús Piedra Ibarra, fue  sujeto de desaparición forzada por razones políticas  el 18 de abril de  1975 y que la llevó a formar el comité Eureka integrado por padres y familiares de decenas de desaparecidos en esa misma época por parte de autoridades gubernamentales.

SIGUEN LAS BURLAS Y EL ESCARNIO

Fue ahí donde aprovechó para  hacer un reclamo al gobierno de López Obrador  a quien reprochó que, contrario a lo que pensaban, se mantienen las  burlas y el escarnio de algunos funcionarios de su gobierno hacia el movimiento hacia quienes buscan el paradero de sus hijos o familiares a varias décadas de que los secuestraron o desaparecieron.

 “Señor Presidente no permitas que la violencia y la perversidad  de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia”, indicó Claudia Ibarra Piedra

En la carta que envió Ibarra de Piedra, retoma un comentario de uno de sus nietos quien la felicita por su Medalla, pero le aclara que esa Presea “está muy lejos de ser lo que ella siempre  ha buscado”.

“Sé que lo único que quieres es saber de tu hijo al igual que todas las demás familias. Tengo rabia e indignación porque sé que llevan más de 40 años  para que un gobierno justo llegara y buscara junto con ustedes a sus hijos padres y hermanos y por fin terminara con esa angustia que tanto las agobia y que poco a poco ha aniquilado su existencia.

Pero ¿qué ha pasado? –agrega el nieto según relata Ibarra  de Piedra. “Más de un año  de este  gobierno que creyeron firmemente que sería el añorado  y con el cual no habría ningún obstáculo que salvar o acuerdo que negociar  como en antaño, pero no ha sido así”.

“La justa ira de mi nieto es el resultado de saber que las familias de Eureka , hoy seguimos igual que hace tantos años siendo escarnio y burla de los funcionarios , la libertad de nuestros hijos y familiares, la justicia, la dignidad del pueblo y la paz siempre han sido nuestras metas, claras , diáfanas, esplendorosas y que no admiten matices”, acusó

Estallaron los gritos que han sido un estandarte del comité Eureka a lo largo de 40 años de lucha: “¡ Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, una dos, 15 o 20 veces retumbó este grito en la vieja Casona de Xicoténcatl que fue la antigua sede del Senado de la República.

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