jue. Abr 18th, 2024

La atleta mexicana Enriqueta Basilio, quien se convirtió en un ícono del movimiento olímpico, por ser la primera mujer en encender un pebetero en una justa olímpica (México 1968), falleció este sábado a los 71 años de edad.

Los Juegos Olímpicos de México 1968 se convirtieron en un parteaguas, al regalarle al mundo la imagen de una joven de 20 años, subiendo los 90 escalones para llegar al pebetero del Estadio Olímpico Universitario y encender la llama olímpica.

El Comité Olímpico Mexicano (COM) informó que Enriqueta Basilio fue una de las atletas emblemáticas del olimpismo mundial, y aunque no figuró en el medallero, pasó a la historia por llevar el símbolo de la mujer mexicana más allá de las fronteras.

“La Familia Olímpica mexicana lamenta el deceso de nuestra querida Enriqueta Basilio, emblema del olimpismo mundial al ser la primera mujer en prender un pebetero olímpico en México 68. Nuestra solidaridad a sus hijos, familiares y amigos en este difícil momento”, publicó el Comité en sus redes sociales.

Hasta el momento los familiares de la deportista han guardado secrecía sobre el lugar en donde será el sepelio.

En una época en la que apenas de hablaba de los derechos de la mujer, Enriqueta fue un símbolo de rebelión. En Mexicali, su ciudad de origen en la frontera con Estados Unidos, su familia le prohibió hacer atletismo porque, según ellos, no era algo femenino y solo al llegar a Secundaria pudo mostrar su talento de corredora de vallas.

“Había tabúes, entonces estaban de moda otros conceptos. Yo había jugado baloncesto, pero me pasé al atletismo porque no era un deporte de contactos hasta que mi entrenador polaco me descubrió y la autoridades convencieron a mis padres de que me dejaran venir a la capital”, explicó a EFE el año pasado cuando encendió el pebetero de manera simbólica en el 50 aniversario de la fiesta deportiva.

Fue una de sus últimas apariciones en público. Con la salud deteriorada por el mal de Parkinson perdió peso y la capacidad de comunicarse.

La imagen de Basilio rumbo a las alturas del estadio fue de las más hermosas de los Juegos Olímpicos de México 1968.

Por Admin

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