vie. Feb 23rd, 2024

Por Salvador Hernández LANDEROS

A un mes de cerrar campañas, a Clara Luz la proyectan como mujer de carácter fuerte, pero en el fondo, se le considera un instrumento del machismo político.

El machismo, como manifestación de superioridad del hombre sobre la mujer y, pese a los esfuerzos de varias organizaciones, aún está muy arraigado en NL.

Conste, en el medio político del Estado, la misoginia es relativa. A lo femenino no se le tiene aversión alguna, mucho menos, odio, desprecio o rechazo

Es por eso que se dice que los votos para Clara Luz, serían los que permitirían el acceso al poder a Abel Guerra, quien por sí mismo, ya no podría obtener.

Abel, en sí, es un personaje que se las sabe de todas. Tiene cualidades natas y otras que a lo largo de su vida fue aprendiendo en su andar político.

Con sus casi 40 años de andanzas políticas, ha desarrollado talento, también perversidad y mañas. Hace seis años él hubiera sido un candidato fuerte.

Conocedor de los tejes y manejes nacionales optó por hacerse a un lado. La gubernatura quedaría en manos de su alumno y amigo, alias “El Bronco”

Abel lo sabe y lo entiende. La edad se le vino encima (el 30 de julio cumple 67 años) y le apostó a su mejor alumna, leal y fiel compañera. Su esposa.

De las aspiraciones, nada que reclamarle. Si cuestionarle por qué no integró a Clara Luz en el lugar de Manuel González, luego del fallido sueño presidencial.

Hubiera sido la primera Secretaria General de Gobierno. Salir de esa posición a la candidatura a gobernadora, la hubiera fortalecido y con más empaque.

Aún queda un mes de campaña. Para los candidatos será un periodo intenso para afirmar o remontar. Y Clara Luz, a remar más contra ese machismo político.

chavalolanderos@yahoo.com.mx

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