lun. May 20th, 2024

Mientras recordaba el acto solemne de la graduación de preescolar de mi hijo más pequeño, me conmovía profundamente ver el respeto con que niños de 5 y 6 años respectivamente, realizaban honores a los símbolos patrios.

Veía y escuchaba la seriedad de la sargento de la escolta mientras hacía entrega de la bandera a los pequeños de segundo grado; ella le decía que la patria les premiaría su labor, pero que si no la hacían adecuadamente, la sociedad se lo demandaría, y ellos lo aceptaron.

Quería grabar con mis ojos al resto de las escoltas firmes, con perfección marcial (¡en niños de 4 y 5 años!), la comandante y la banda de guerra, y entonces escuchaba los gemidos de ternura de los papás viendo a sus pequeños y pensaba: si los papás tuviéramos la mitad de respeto que estos chiquitos muestran ante los valores, la sociedad sería tan diferente. Esto no es tierno, ¡es serio, mira… los niños lo creen, créelo tú también!

Espero poder enseñarle a mis hijos que la vida es hermosa, pero que deben tomarla seriamente, o van a perder el tiempo en banalidades y eso sí que es un desperdicio.

Está bien tomar a la ligera algunas cosas que son desechables y no tienen valor alguno como la tristeza, la derrota, los errores, las ofensas; pero toma con seriedad las cosas que valen como el amor, la fe, el trabajo, el respeto, la familia, la tolerancia…

Si tan sólo los papás de estos niños hiciéramos la mitad del esfuerzo que ellos hacen, y tomáramos con la mitad de la seriedad y valor que ellos le dan… nuestra vida cambiaría, nuestra colonia .. nuestro ambiente de trabajo, nuestra ciudad, ¡nuestra actitud!

Y recordaba que si tan solo los que se hacen llamar hijos de Dios, se humillan, oran, lo buscan y abandonan su mala conducta, entonces Él nos escuchará desde el cielo, perdonará nuestros pecados y restaurará el bienestar del país.

(Si tan solo los que se dicen hijos de Dios lo hacen… no los incrédulos.. ¡los creyentes! Él sanará a TODO EL PAÍS).

Los que nos consideramos hijos de Dios necesitamos ser humildes, orar, buscar al Señor para agradarlo (más que para pedirle cosas) y abandonar nuestra mala conducta para que entonces, sí, entonces, Él nos perdone nuestros pecados y restaure esta tierra.

Yo no quiero heredarle a mi hijo una fortuna nada más, quiero heredarle un LEGADO que le permita hacer del mundo un lugar mejor.

Me enderezo mientras canto que “en el cielo tu eterno destino, por el dedo de Dios se escribió….” y ruego al Padre que me permita hacerlo.

¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo.  Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.

2 Crónicas 7:14

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