mié. May 22nd, 2024

Clara Villarreal

Este fin de semana tuve la oportunidad de viajar a Oaxaca, y como ya se me ha hecho costumbre, siempre me doy el tiempo para conocer más sobre la ciudad en la que me encuentro, en esta ocasión no la fue la excepción y mi curiosidad llegó no solo a conocer los rincones de Oaxaca sino a conocer a un orgullo nacional. Abigail Mendoza Ruiz, originaria de Teotitlán del Valle, ha emergido como una figura indispensable en el reconocimiento internacional de la gastronomía oaxaqueña. Proveniente de una numerosa y talentosa familia de diez hermanos, Abigail ha dedicado más de tres décadas a enaltecer y preservar la riqueza culinaria de su comunidad. A los cinco años de edad, se vio inmersa en el mundo de la gastronomía, aprendiendo de su madre; Clara, y tomando a los nueve años las riendas de la cocina familiar, donde su habilidad para preparar platillos y hacer tortillas se destacaba notoriamente. Desde joven, Abigail abandonó la escuela para sumergirse completamente en los secretos de la cocina tradicional zapoteca. La cocina de Abigail no solo se centra en la preparación de alimentos, sino en toda una tradición que incluye desde moler maíz con piedras de río hasta preparar pigmentos naturales. Un día, mientras expresaba su deseo de abrir una cafetería, su padre, Emiliano, le hizo ver el valor de su sazón. “Abigail, tú cocinas muy rico, tienes muy buena sazón,” le dijo, a lo que ella respondió́ con cierta duda, “Papá, pero es nuestra comida.” Emiliano, con sabiduría, le aconsejó: “Enseña lo que sabes hacer, tu forma de preparar, sazonar y de servir la comida es diferente.” Tomando a corazón el consejo de su padre, Abigail fundó el restaurante Tlamanalli, que en náhuatl significa “Dios de la comida”. Este lugar no solo se convirtió́ en un refugio para los amantes de la cocina tradicional, sino también en un espacio donde sus hermanas, Adelina, Rosario, Marcelina y Rufina, colaboran estrechamente, compartiendo la misma pasión por los sabores autóctonos. María Luisa, aunque no trabaja en el restaurante, se dedica al hogar, cuidando de sus nietos y perpetuando otras formas de tradición familiar. El reconocimiento a su labor llegó en noviembre de 2023, cuando Abigail fue galardonada con el Premio Nacional de Arte y Literatura en la categoría “Artes y Tradiciones Populares”. Este premio no solo honra su trayectoria, sino que también reconoce el impacto que ha tenido en la preservación y promoción de la gastronomía indígena. Es embajadora universal de la gastronomía zapoteca. Además, en julio de 2023 Francia ha honrado su contribución a la preservación del patrimonio cultural con el “Merito Agrícola y Grado de Caballero”, destacando su papel en promover la agricultura y la gastronomía tradicional en el ámbito internacional. Abigail ha rechazado oportunidades para expandir su negocio fuera de México, afirmando que su comida no sería la misma sin su entorno y su familia. Su compromiso con su estilo de vida y su cocina ha sido fundamental para que la gastronomía oaxaqueña fuera reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Su vida nos enseña que la verdadera esencia de la cocina radica en compartir y enseñar nuestras raíces, haciendo de cada platillo un puente entre generaciones y culturas. En Tlamanalli, cada comida es una celebración de la historia y un homenaje a la tierra que nos da vida. Twitter: @claravillarreal contacto@claravillarreal.com

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