vie. May 24th, 2024

Luz María Ortiz Quintos
Las situaciones de violencia parecieran estar presentes en todos los ambientes de la vida. Es alarmante advertir que se pierde sensibilidad al acostumbrarse a eventos y acciones agresivas en la sociedad y creer que la solución está en otras personas y no en uno mismo. El bullying, entendido como acto de violencia que de manera sistemática se ejerce sobre alguien, está presente en los medios de comunicación, en programas, noticias, publicidad, redes sociales y escuelas. Al estar expuestos a programación violenta, a veces con sentido que lo hace ver cómico, nos hace adecuar nuestro pensamiento y creer que es inofensivo por tratarse de personajes no reales o acontecimientos no próximos a nosotros. Sin embargo, todo esto va creando modelos de conducta, relajamiento de valores y la percepción de que es algo natural. Ejemplos de contenidos con bullying sobran. Y esto no aplica solamente a la televisión, la radio está llena de locutores que se burlan de quienes los llaman, que hacen comentarios denigrantes sobre todo de la mujer. Y lo más lamentable es que los mismos radioescuchas se prestan para estas situaciones de violencia verbal. En ocasiones comparten su intimidad en espera de orientación y no advierten las intenciones morbosas de los conductores. En televisión, nos divierte ver al protagonista que lo insultan o lo golpean; concursos en donde se compite por el amor del galán sin importar los comentarios que se realicen sobre el cuerpo femenino o las actividades que se pidan hacer para ganar. Nos acostumbramos a chistes a base de burlas o de situaciones donde, por ejemplo, la mujer es decorativa y si anda con poca ropa mejor. Las telenovelas, las series, las caricaturas están llenas de ejemplos de bullying. Lamentablemente, los medios, se dejan guiar por criterios comerciales sin importar el contenido que presentan. A mayor audiencia, mayores patrocinadores, mayores ganancias. Sin embargo, en este círculo vicioso todos participamos: el que transmite, el que paga, el que consume. Ciertamente como padres de familia no podemos evitar el contacto de nuestros hijos con los medios, pero sí podemos supervisar el contenido y sobre todo, darles herramientas para que ellos identifiquen valores y no sean partícipes del círculo de la violencia y del mal gusto. Enseñarles a ser selectivos en el contenido, para evitar ser consumidores de violencia, disfrazada de entretenimiento, falta de respeto, disfrazado de bromas y vulgaridad disfrazada de moda.

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