sáb. Jun 22nd, 2024

Gerson Gómez Salas

Apostamos a la nada. En nuestra caminata por los barrios añejos. Donde espera el bullicio de la infancia. Solo un columpio. Solo un sube y baja.

La Paris de los Miserables escasea en sonrisas de los padres apresurados. En el barrio Gótico de Barcelona hay más borrachos comparado a Garibaldi de la Cdmx.

Varsovia o Praga son barro de católicos sin deseos de continuar con la estirpe. Por supuesto viven las parejas juntas. Amancebadas. De otra manera es imposible sostener el gasto de la vivienda. Tan altos los costos de la renta.

Si alguno comete el feliz atropello de conocer al amor de su vida, de fijar el enlace nupcial, incluyen clausulas increíbles, en caso de separación de bienes, sobre el cuidado de las mascotas.

Quienes se harán cargo por semana. Las vacunas obligatorias y hasta los viajes programados con anterioridad.

Europa del este, centro y oeste envejece a pasos de gigantes. Triunfan en las urnas los extremismos. Regresar al África Subsahariana a todos aquellos francófonos de la época colonialista.

Miran con desprecio al musulmán practicante en las mezquitas. Para ellos Pigalle, la zona de la prostitución sería la mejor opción.

Los pocos niños de los hebreos ortodoxos, los del distrito 19, cambian de calle cuando se topan con los turcos a las afueras del cafetín y restaurante de kebabs.

La silueta de la fantasía de la ceremonia de crecer como humanidad es un show de impostores. Nuestra barca naufraga en egoísmo. En el precio de sostener a un hijo. La inflación de los desaparecidos en preservativos y pastillas del día después.

Por Admin

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