lun. Jun 17th, 2024

Por: Gerardo De la Garza

Tengo 53 años, nací en 1971, cuando México soñaba con ser una potencia mundial gracias a la bonanza petrolera de PEMEX bajo la dirección de Jorge Díaz Serrano pero también fue el año de la matanza del Jueves de Corpus conocida coloquialmente como “El Halconazo”, acaecida a la altura del Metro Normal en la CDMX, a tres años de la infame y hasta la fecha celebrada matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

Mi vida empezó con estos claroscuros: Por un lado, la riqueza y la pujanza económica que aseguraría un buen nivel de vida para la mayoría de los mexicanos y por otro lado, la ira y la vergüenza de que en pleno siglo XX se masacrara a estudiantes –algunos de ellos todavía ni llegaban a ser adultos-, con el pretexto de hacer exigencias muy válidas sobre el sistema educativo nacional, el cual estaba lleno de corrupción, legado del “chambismo voraz” de la gestión de Miguel Alemán Valdés, primer presidente civil de México, acaecida casi 20 años atrás. Se podría decir que yo fui testigo –no muy bueno, reconozco-, de la crisis económica y social que hasta la fecha es vigente en nuestro país.

Y no paro ahí, me tocó presenciar la elección de 1988 en donde se hizo uno de los fraudes electorales más garrafales -que colocó a Salinas de Gortari en el poder-, el cual. al final se dijo que fue un error en el sistema de cómputo de votos, el cual se inauguraba como la octava maravilla del mundo y tecnología de punta… pues ni lo uno ni lo otro.

¿A qué viene a todo esto?, mañana es 2 de junio, mañana se elige a un presidente de la nación, perdón, presidenta de la nación porque dudo muchísimo que Maynez gane después del desplome del templete en la campaña de Lorenia Canavati en San Pedro por Movimiento Ciudadano en donde murieron 9 personas, entre ellas un menor de edad.

Lo sé, no fue su culpa, pero eso no le importa a la gente, ésta quiere un objetivo a quien odiar y un villano a quién escupirle y tirarle piedras -metafóricamente hablando, claro está-, aplicando toda su frustración contenida de meses o hasta años por lo mal que le va a la mayoría de la sociedad y que solo unos cuantos (los ricos, claro está) no tienen problema y es más hasta aumentan sus riquezas. Es un sentimiento muy normal y cualquier sociólogo o con un poco de conocimiento sobre psicología de masas lo podrá confirmar. 

Bien. Reitero, tendremos a una presidenta, lo cual ya de por sí es un logro histórico para las mujeres del país (y del mundo) pero este logro está siendo manchado por toda la guerra sucia que se da en las campañas. Desgraciadamente, ya es una “bonita tradición” el que los candidatos peleen con pruebas o sin ellas entre ellos, inmersos en un círculo vicioso e infinito de dimes y diretes de los cuales salen frases y expresiones tan barrocas que con el tiempo ya se introducen en el imaginario político-cultural nacional, desde las telenoveleras “mafia del poder” y “candidata de las mentiras”, el arrogante “yo tengo otros datos” hasta el de plano infantiloide “fuchi caca”. Los debates no son tales, sino que es una retahíla de ataques entre todos como si estuvieran en un salón de primaria (me consta) del cual los únicos que llaman a la cordura son los moderadores.

La gente, el pueblo como le dicen ya estaba harta de la dictadura de 71 años del PRI, la llamada “dictadura perfecta” por Mario Vargas Llosa, luego llegó el panismo con Fox y Calderón que no solucionó muchas cosas y ahora el populismo de AMLO abrió unas cloacas de corrupción en la cual muchas personas de mi generación (Generación X) ya van a votar no por el mejor candidato sino por el “menos peor” y eso es algo lamentable en la vida política de un país, cualquiera que este sea.

¿Qué podemos esperar de estas elecciones? Yo espero que la violencia se mantenga al mínimo (¿Hay algún santo patrono de los políticos?) y que el robo de urnas no sea tan cínico porque de las dos cosas va a haber desgraciadamente y que sean hechos aislados pero que no sean politizados. A México (me incluyo) le falta mucho para tener conocimientos y conciencia cívica/política para poder discernir todos los tejemanejes  y verdaderos laberintos barrocos de información que nos retacan los partidos políticos y el INE.

Que cuando muestren resultados, se dejen de culpar los unos a los otros y que acepten los resultados como son y ya comencemos esta nueva etapa en la historia mexicana. Espero que estas elecciones sea un llamado a las nuevas generaciones a votar y que el porcentaje del abstencionismo no sea tan grande, a estas alturas de nuestra historia, tan caótica y revuelta, ya no nos podemos permitir. Voten según su criterio pero VOTEN y una vez hecho esto, a ponernos a trabajar como solo uno.

Los dejo.

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