sáb. Jun 22nd, 2024

Cosas del Tony

Por: Antonio Sánchez R.

“Todo sucedió de repente, vino el remolino y nos alevantó”, dice un diálogo de una película de la época de oro del cine mexicano. Parodiando, y con todo respeto para los cineastas de aquellos tiempos, esa genial frase, podríamos adaptarla al contexto local para tratar de explicar lo ocurrido en la pasada elección: todo sucedió gradualmente, desde que llegó lo “naranja”, todo lo pudrió.

Lo sucedido el 2 de junio pasado era algo prácticamente cantado. Si hace tres años Movimiento Ciudadano pisó fuerte ganando la gubernatura y varias posiciones en el legislativo local, en esta ocasión la cosecha fue magra, pobre, raquítica y endeble, dejando como señal de aviso que los nuevoleoneses están hartos de todo lo que huela a naranja.

Mi buen amigo Lauro Ovalle se había venido refiriendo al partido en el poder estatal como “la naranja podrida” y el mismo día de la elección, Ramón Alberto Garza, ex director de El Norte dijo, ante los resultados negativos para MC: “se pudrió la naranja”. Vaya coincidencia, dos voces distintas y en tiempos diferentes dicen prácticamente lo mismo.

Ha resultado más que doloroso y frustrante para el gobernador no sólo el hecho de que su esposa haya fracasado en su búsqueda de la alcaldía de la ciudad capital del estado de Nuevo León, sino también ante quién perdió: Adrián de la Garza Santos, precisamente su rival de hace tres años.

Menos de tres años bastaron para que la gente, los ciudadanos, esos que dan pero también quitan, se dieran cuenta del gran error cometido al confiar en un joven político, sin experiencia real y que a las primeras de cambio mostró su verdadera cara: frivolidad, hipocresía y mentiras fueron su divisa y, posteriormente, la ola de corrupción que alcanzó a la naranja y la pudrió.

Los viajes sin sentido con un séquito de acompañantes, la crisis del agua, mal manejada, los caprichos constantes, la compra de voluntades en el congreso y alcaldías y rematando con la auto imposición de un “horario de trabajo” para asistir a los eventos de campaña de su mujer, fueron elementos suficientes para agriarle los planes al imberbe FosfoGober.

Se pudrió la naranja y todo se fue al carajo. Los planes y los sueños de poder se han visto truncados por ese afán de abarcar demasiado, sin importarle haberse llevado entre las patas a quien hace tres años lo hizo ganar la gubernatura, a su Marianis, quien es la muestra palpable de que en Nuevo León, la naranja se pudrió.

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