dom. Jul 21st, 2024


Raúl Guajardo Cantú
Tener un partido escriturado a nombre propio puede ser un excelente negocio para el propietario, ya que gracias al financiamiento público que reciben los partidos tanto en el ámbito federal como en el local, los propietarios se pueden dar ciertos lujos que quizá de otra forma no podrían tener.
No son los tiempos en los cuales los ciudadanos que así lo querían apoyaban a los partidos y estos se mantenían con las cuotas de sus agremiados y los donativos de sus simpatizantes. Por ello los partidos podían darse el lujo de no presentar candidatos en aquellas contiendas que consideraban desbalanceadas o francamente fraudulentas, como sucedió a nivel presidencial en 1976 en que ningún partido postuló candidato dejando al PRI evidenciado en su antidemocracia. Si eso hicieran hoy los partidos, les costaría el presupuesto correspondiente a varios años o quizá hasta su desaparición.
Quizá precisamente por eso es por lo que se pelea tanto cada elección llegando a absurdos increíbles al judicializar casos en los cuales no cabe la menor duda de quién fue el ganador, porque, ese es otro tema, en cada diputación, alcaldía, gubernatura u otros puestos existen posibilidades de financiamiento poco claro para los partidos y sus líderes.
Estamos de acuerdo en que se “limpien” las elecciones de todos aquellos aspectos en los cuales se demuestre que hubo algún tipo de comportamiento ilegal y de que, una vez limpiadas las elecciones, los resultados sean aquellos por los que los ciudadanos votaron.
Por desgracia, los ciudadanos solo podemos ejercer nuestro principal poder, el del voto, cada periodo electoral, por lo cual debemos actuar razonando este y decidiendo no votar por aquellos partidos que, por ejemplo, se valen de figuras del espectáculo, a las cuales contratan, para atraer votos y conservar sus canonjías y presupuestos.
Pero los ciudadanos no podemos ser simples “validadores” de los partidos, debemos exigir que estos rindan cuentas de lo que hacen y, sobre todo, que cumplan con lo que prometen no en sus campañas, sino en sus plataformas de principios y en todo aquellos documentos que registran ante los órganos electorales.
Debemos exigir a los legisladores que generen opciones para que nosotros podamos ejercer el poder que en teoría tenemos, ya que ellos, los ganadores de las elecciones son mandatarios, es decir, deben hacer lo que los mandantes, nosotros los ciudadanos, les decimos que deben hacer, por ello nos representan y no se representan solo a sí mismos.
Es momento de que los ciudadanos tengamos un peso real a la hora de tomar decisiones en la vida pública del país, que seamos el contrapeso a aquellos que consideran que por haber ganado una elección son los jefes de los ciudadanos, desvirtuando con ello lo que significa la democracia representativa.

Por Admin

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