sáb. Jul 13th, 2024


Raúl Guajardo Cantú
Debido al contexto de la política nacional, durante los próximos días podría estarse gestando lo que llamaremos la batalla por Nuevo León. Señalemos el contexto que desde nuestra perspectiva es el que impulsaría tal batalla entre Morena y Movimiento Ciudadano contra el llamado PRIAN.
El partido del gobierno ya controla los poderes Legislativo y Ejecutivo, seguramente en breve habrá de controlar el Judicial con lo cual se generará la concentración de poder que tanto ha anhelado el presidente López Obrador, quedan, sin embargo, algunos cabos sueltos que, dada la personalidad del presidente, seguramente no le gusta que estén ahí.
Nos referimos a que partidos que le han plantado cara en algunas regiones del país, como el PRI y el PAN, el PRD está en vías de extinción y para efectos prácticos puede ser considerado ya inexistente, no tengan la oportunidad de reconstruirse o transformarse para ofrecer a quienes no comulgan con la 4T una opción diferente.
Movimiento Ciudadano se encuentra inmerso en una pugna por la dirigencia, para AMLO le sería más funcional que el grupo de Samuel García, Mariana Rodríguez y Jorge Álvarez Máynez suplieran a Dante Delgado en la dirigencia, aunque este conservara parte de su poder, de su liderazgo.
En ese contexto, Nuevo León puede ser punta de lanza para acabar con las posibilidades del PRIAN, sobre todo porque en el partido todavía tricolor, en el estado prevalece una corriente ligada en el plano nacional a Enrique Peña Nieto y en el local a Rodrigo Medina.
De ahí que el apoyo que está recibiendo el gobernador tenga que ver, desde nuestra perspectiva, con ese contexto. No sería gratuito el que la Fiscalía General de la República iniciara una investigación contra el grupo que hoy lidera al PRI local, como lo anunció el presidente ayer en la mañanera, asegurando que tenía documentados algunos de los hechos, incluyendo grabaciones y videos.
Por su parte, el PAN local se encuentra en un proceso en el que los cuadros dirigentes buscan afianzarse y, continuando con su política interna, apoyar al PRI en la búsqueda de la gubernatura, esto con la finalidad de arrebatar la plaza a MC y evitar que en ella se afiance o gane Morena, así como tampoco un fuerte liderazgo albiazul que desequilibre lo que hoy tienen, sería una tragedia para este partido.
Por su parte, el presidente seguramente tiene en mente acrecentar la hegemonía de Morena, ganando los estados que aún no están en su poder, por lo que desde ya se encuentra trabajando para ello.
Se podrá argumentar que el presidente ya se va, pero hay señales que nos indican que mantendrá su liderazgo en el partido que fundó y su presencia en la política nacional.
Su fuerza personal es tal, que difícilmente habrá de simplemente dejarla. Solo es cuestión de tiempo, no mucho, para que veamos qué es lo que sucederá.
Por lo pronto, preparémonos para la batalla que viene.

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