dom. Jul 21st, 2024

Gerson Gómez Salas

Joe Biden será presidente de un solo periodo. Al entregar el poder al enemigo publico número uno del mundo, el republicano Donald Trump.

Biden representa la honorabilidad camaleónica de un desesperado. Del infante con deseos de continuar con la ronda. Su mente dicta a un cuerpo desfasado. Lo lleva por sendas de sombra y de muerte.

Todas las convenciones democráticas hicieron caso omiso a la veteranía del presidente. Quisieron respetar la investidura. Ofertar la formula de varón con mujer joven en la vicepresidencia.

Construir la hegemonía de quien puede dirigir va más allá de la palabra. Los cientos de asesores comulgan con la desesperada idea de elegir un suplente. Ni siquiera el carismático senador Bernie Sanders, a sus 82 años asegura concluir los cuatro años de periodo.

Trump y Biden recolectan voluntades por cada uno de los Estados Unidos de América. Prometen terminar con la inmigración ilegal, limpiar las calles del crimen organizado, serenar las diferencias entre quienes produce riqueza y quienes carecen de medios de subsistencia.

Trump representa el lodo en los juzgados. Sus negocios muchas veces se han ido a la bancarrota. Amparado hasta por incitar la revuelta social de la toma del Capitolio. Su sonrisa anaranjada satisface al plano conservador. El pecado no es malo. Solo si te atrapan o te llevan a concilio.

Joe Biden, timorato y desnudo ante las cámaras de los fotoperiodistas, abraza ya una causa perdida: la suya por la reelección.

Por Admin

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