Cosas del Tony
Por: Antonio Sánchez R.
Por lo visto, a quien le hacen falta unas buenas lecciones de “cómo conducirse en política frente a la oposición” es al gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien durante la mitad de su gestión se la ha pasado de bronca en bronca, perdiendo tiempo y, por ende, dinero de los ciudadanos.
Muchos han sido los asuntos que han quedado pendientes, detenidos y hasta enviados al cajón del olvido, debido a la visible proclividad del imberbe mandatario estatal a meter su cuchara y a tratar de manejar a su bancada naranja de tal manera que, en vez de concretar acuerdos, fabrica desacuerdos.
Ya en varias ocasiones hemos señalado que en su momento, el FosfoGober llegó al poder bajo grandes expectativas. Muchas esperanzas se crearon en torno a su gestión, pero a las primeras de cambio empezó a mostrar su verdadera personalidad y, por ende, su imagen empezó a perder peso, así como su credibilidad.
Aquel que en alguna ocasión llegó a fanfarronear diciendo que él “les enseñaría como se gobierna”, cuando la chamba que iba a asumir era la legislativa, ha mostrado en sólo tres años que, la verdad, le falta mucho para llenar los zapatos de cualquiera de sus antecesores.
Uno de los asuntos de los que más se habló en los últimos años, fue en torno a la designación del Fiscal General del estado, algo que, hasta ahora, no ha sido resuelto, debido a que el Samy Boy sigue montado en su macho de que para ese cargo se debe “seleccionar” a alguien de sus confianzas, esto es, alguien a quien él pueda manejar a su antojo.
Es sabido que el ahora alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza Santos, llegó a registrarse como aspirante a la Fiscalía estatal, pero la decisión de Samuel fue bloquear a Adrián. Llegó el tiempo electoral y con él, las candidaturas a los diferentes puestos de elección popular. Samuel convenció a su esposa “Marianis” de lanzarse por la alcaldía regia. Adrián de la Garza también se registró.
Lo demás, ya ustedes lo saben: “Marianis” quedó fuera y aunque anduvieron “peleando” para que se anulara la elección regia, no hubo de “piña” y Adrián fue declarado alcalde electo de Monterrey, aunque al FosfoGober le duela y se revuelva en el piso de la derrota.
Hay quienes aseguran que Samuel se equivocó rotundamente de estrategia, al aplicar una política demasiado agresiva en torno a su principal enemigo político, quien casi siempre mantuvo su mano extendida en clara señal de que buscaba que las cosas se dieran tranquilas y en paz.
Le faltó el clásico tacto político, ese que pocos llegan a tener y que, por lo regular, lo alcanzan en base a muchos años de andar en la política y el Samy prácticamente está en pañales en estas lides y mientras siga con su terquedad de convertirse en “señor omnipotente y omnipresente”, seguirá cavando su tumba política, siendo aún muy joven.
Es más, sin llegar a hacer un comparativo, se dice que el FosfoGober debió acercarse más a su amigo Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, quien supo mantener un clima de tranquilidad en su estado, a pesar de todos los pesares, sin estar exento de problemas, resueltos en su tiempo y en su momento y terminará su mandato sin mayores preocupaciones el próximo mes de diciembre.
Uno de los renglones más importantes en la gestión de Alfaro ha sido su buena relación con el congreso local, con el poder legislativo, con el que ha sabido aplicar ese tacto político que le ha faltado a Samuel. Se dice que son muy amigos, por lo cual no debería de haber sido difícil que Enrique instruyera al mandatario nuevoleones.
Es más, hay quienes dicen que si Samuel hubiese aceptado que Adrián de la Garza se convirtiera en Fiscal del estado, seguramente su esposa “Marianis” estuviera en estos momentos en el despacho que ocupa Adrián, en la alcaldía de Monterrey. Eso dicen, que conste.