mar. Jun 9th, 2026

El pago de la luz, el internet o el celular dejó de hacerse en la sucursal. Hoy se realiza desde una cuenta bancaria y en automático. El cambio revela que el dinero entra y se mueve dentro del sistema financiero y que cada vez más personas utilizan una cuenta para programar pagos recurrentes y automatizar gastos cotidianos.
Durante años, la inclusión financiera se centró en el acceso: abrir cuentas, colocar tarjetas de crédito y ampliar cobertura. Ese primer paso ya ocurrió, el reto ahora está en el uso cotidiano.
“El sistema financiero avanzó mucho en acceso, pero la verdadera inclusión empieza cuando una cuenta se usa para resolver necesidades del día a día, deja de ser un lugar donde solo se recibe dinero y empieza a funcionar como una herramienta para simplificar transacciones, organizar gastos y automatizar pagos de servicios”, explica Simón Pinilla, cofundador de DRUO, una plataforma de pagos que habilita cobros directos desde cuentas bancarias.
El hábito cambia todo
Ese cambio empieza a reflejarse en los hábitos de pago. En 2025, las transferencias por banca electrónica superaron los 8 mil 390 millones de operaciones, según el Banco de México.
Hoy, estos movimientos no son para mandar dinero a alguien, se usan para pagar servicios; lo que antes se pagaba en efectivo, luego de hacer fila en las sucursales, ahora se paga desde la cuenta. En muchos casos, incluso, mediante pagos programados o cargos automáticos asociados a una cuenta bancaria.

Por Admin

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