
Charlas de taberna
Marcos H. Valerio
Con la autoridad de quien ha visto nacer y morir leyendas, el maestro Raúl Sarmiento soltó en esta temporada mundialista una de esas declaraciones que retumban en la historia del fútbol mexicano e internacional. Y lo hizo como siempre: con el corazón en la mano y la experiencia de quien ha narrado miles de batallas.
“Lo que hizo Hugo en España no lo sabemos valorar”, sentenció. Y tiene razón.
Mientras en México discutimos en bares, un mexicano llamado Hugo Sánchez marcaba 234 goles en liga, ganaba Pichichis, copas y títulos con el Real Madrid, y tiraba chilenas frente a los defensas europeos.

Era la década de los 80, y un mexicano conquistaba el fútbol del viejo continente como si fuera su patio trasero.
Raúl Sarmiento no habla por hablar. Habla con la sabiduría de 45 años mirando el fútbol desde la cabina, con el privilegio de haber visto la magia de cerca. Y cuando un hombre así dice que Hugo Sánchez es el más grande de la historia, México entero debe callar y escuchar.
Porque hay glorias que el tiempo no puede opacar.
Porque hay un mexicano que hizo soñar a Madrid.
Y porque, mientras exista gente como Raúl Sarmiento, la memoria del verdadero rey del balompié mexicano seguirá viva.
Recordó las palabras de un amigo argentino que lo dejó pensando: “Si Hugo Sánchez hubiera sido argentino, estaría entre los más grandes de su historia”.

Y el propio Raúl, con esa honestidad que lo caracteriza, respondió: “Tiene razón. Hugo es el número uno”.
RANKING DE UN SABIO
Detrás del rey Hugo, Sarmiento coloca a otro gigante: Rafael Márquez, “un gran, gran futbolista”. En tercer lugar asoma Cuauhtémoc Blanco, el genio de cara de niño y corazón de león. Cuarto, aunque no lo vio jugar, Luis “El Pirata” Fuente, el mexicano que en los años 50 conquistó España y Argentina.
Imagínate, un mexicano logró eso… ¡y lo hizo bien!”, exclama con admiración.
También rescata del olvido a Horacio Casarín, el ídolo que provocó que quemaran un estadio cuando lo lesionaron. “Es como si a Hugo o al Chicharito en su momento de esplendor lo hubieran fracturado y la gente hubiese incendiado el Azteca. Así era Casarín”.
De la generación actual, el veterano comentarista no escatima elogios: Andrés Guardado y Héctor Herrera entran de lleno entre los mejores de todos los tiempos.
“Héctor, campeón en España y Portugal, señalado mejor jugador de la temporada. ¡No cualquiera! Campeón con Atlético de Madrid y Porto. Caramba…”, dice con esa pasión que contagia.
Mención especial para Guillermo Ochoa. A sus 40 años sigue generando polémica, sigue siendo discutido y sigue estando en la selección.
“Mantenerse tantos años en la élite, provocando lo que provoca… algo es, ¿no?”, reflexiona Sarmiento, recordando también las injusticias que frenaron un posible salto mayor del Memo a Europa.