jue. Jul 23rd, 2026

Raúl Guajardo Cantú
Comentamos en nuestra anterior colaboración que todavía no hay quien pueda decirse ganador, o por lo menos, principal aspirante a la gubernatura del estado, pese a que todos los suspirantes aseguren que ya son los virtuales ganadores de la contienda del próximo año.
Trataremos de explicar el por qué de nuestra aseveración. Esta presenta diferentes situaciones para los distintos partidos y sus posibles coaliciones.
Comencemos con Morena, el partido de Estado, el hegemónico en el plano nacional. Esta agrupación política cuenta con nada menos que 7 aspirantes a la candidatura, cada uno de ellos apoyado por algún grupo interno del instituto político y con militantes que consideran que “la revolución les puede hacer justicia”.
El problema para Morena consiste en que sus grupos internos se manejan como las tribus de su antecesor, el PRD, y están dispuestos a pelear hasta el auto exterminio, situación poco promisoria para el partido en el poder del ámbito federal.
Además, dos de los integrantes de la coalición, PVEM y PT, parecen querer encarecer su “amor” amagando con lanzar candidatos propios, uno pensando en sus visas estadounidenses mientras que el otro en sus ganancias locales que se traducen en presupuesto constante y sonante.
No sería para nada extraño que al final se neutralizaran entre ellos los integrantes de la coalición que ha sido tan exitosa en las últimas elecciones, pero que ha mostrado que yendo cada uno de sus integrantes por su cuenta, no lo son tanto. Menos si tomamos en cuenta la elección federal paralela.
Si Morena puede tener problemas, el PRIAN, no se queda atrás, por una parte, los miembros del PAN no están convencidos de apoyar a quien en la práctica pudiera querer convertirse en su líder fáctico, con todo lo que eso implica. Ya en el pasado hundieron otros proyectos de quienes sigilosamente intentaron hacer lo mismo que Adrián y se quedaron, como dice el dicho: “sin Juan y sin las gallinas”. Es decir, con las manos vacías.
Si eso ocurre en el blanquiazul, en el tricolor las cosas no son muy diferentes. Dos grupos se disputan la hegemonía al interior de ese partido, uno encabezado por Adrián de la Garza y el otro por Francisco Cienfuegos, en tanto que a la sombra y esperando que los otros se despedacen entre sí, se encuentra César Garza, por lo que pueda ofrecerse.
En el caso de Movimiento Ciudadano, las cosas son un poco más complicadas, el problema para Samuel es que no solamente tiene que lidiar con las aspiraciones de gente como su compadre, Mike Flores, sino que debe luchar contra el grupo nacional compuesto por el líder moral del partido, Dante Delgado, sino también contra su creatura, Jorge Álvarez Máynez, quien se siente ya con alas para volar.
De cualquier forma, será una lucha muy interesante que puede cambiar de resultado si se presenta alguna situación disruptiva que hoy no esté siendo contemplada.
Falta mucho para la contienda y todo puede suceder.

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