La falta de recursos económicos para garantizar una alimentación suficiente alcanzó a millones de familias mexicanas. Datos de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que en casi dos millones de hogares al menos una persona adulta tuvo que comer una sola vez al día o pasó una jornada completa sin consumir alimentos.
El problema forma parte de los 7.2 millones de hogares en los que se identificaron dificultades para acceder a alimentos o algún tipo de restricción en la alimentación de sus integrantes adultos. Dentro de este universo, 27.9 por ciento reportó episodios en los que una persona adulta dejó de comer o redujo sus comidas por falta de dinero.
La situación también afecta a la población menor de edad. Entre los 3.8 millones de hogares con niñas, niños o adolescentes que enfrentaron problemas de acceso a los alimentos, más de la mitad, 55.1 por ciento, indicó que los menores consumieron una dieta con muy poca variedad.
Además, 37.7 por ciento de estos hogares señaló que algún menor de 18 años comió menos de lo que debía, mientras que 36.9 por ciento reportó que tuvo que reducirse la cantidad de comida servida. Estas condiciones no son excluyentes, por lo que pudieron registrarse simultáneamente en una misma familia.
La falta de alimentos llegó en algunos casos a situaciones más severas: 17.4 por ciento de los hogares con menores y dificultades alimentarias informó que al menos uno de ellos comió únicamente una vez durante el día o dejó de hacerlo por completo debido a la falta de recursos.
A ello se suma que 19.2 por ciento reconoció que algún menor de edad llegó a acostarse con hambre.
Los resultados de la encuesta muestran así que las restricciones económicas no solo modifican la calidad y cantidad de los alimentos disponibles en los hogares, sino que también pueden llevar a que adultos y menores reduzcan sus comidas o pasen periodos sin ingerir alimentos.