Muere Cuauhtémoc Cárdenas, referente de la oposición y la transición democrática en México
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, uno de los principales protagonistas de la transformación política de México en las últimas décadas del siglo XX, falleció a los 92 años, de acuerdo con la información proporcionada.
Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, el ingeniero civil construyó una trayectoria que lo llevó de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a encabezar una de las rupturas políticas más importantes de esa organización y convertirse en fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Su papel adquirió relevancia nacional en 1988, cuando compitió por la Presidencia de la República al frente del Frente Democrático Nacional, una coalición que agrupó a sectores de izquierda, partidos opositores y antiguos militantes priistas inconformes con el rumbo del partido en el poder.
La elección presidencial de ese año quedó marcada por acusaciones de fraude, luego de las fallas registradas en el sistema de cómputo electoral y la victoria oficial de Carlos Salinas de Gortari. Cárdenas rechazó la legitimidad del resultado y encabezó una movilización política que fortaleció las exigencias de mayor transparencia en las elecciones.
Nacido el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México, estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Antes de consolidarse como dirigente opositor, desarrolló una carrera política dentro del PRI y ocupó diversos puestos en la administración pública.
Fue senador por Michoacán de 1976 a 1980 y posteriormente gobernador de esa entidad, cargo que desempeñó entre 1980 y 1986. Durante ese periodo comenzó a manifestar diferencias con las decisiones económicas del Gobierno federal y con los procedimientos utilizados para elegir a los candidatos del partido gobernante.
En 1986, junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros políticos, impulsó la Corriente Democrática del PRI, movimiento que demandaba mayor participación de la militancia en las decisiones internas. La postulación de Salinas de Gortari para la elección presidencial de 1988 terminó por precipitar la ruptura.
El movimiento encabezado por Cárdenas desembocó en la creación del PRD en 1989. El nuevo partido se convirtió en una de las principales fuerzas de oposición del país y él asumió su dirigencia hasta 1993.
Cárdenas volvió a contender por la Presidencia en 1994 y 2000, sin conseguir el triunfo. En la primera elección ganó Ernesto Zedillo, mientras que seis años después Vicente Fox logró sacar al PRI de la Presidencia, poniendo fin a más de siete décadas de gobiernos priistas.
Abre camino a la izquierda en la capital
Uno de los momentos más significativos de su carrera ocurrió en 1997, cuando ganó la primera elección directa para la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Hasta entonces, el titular del Ejecutivo capitalino era designado por el Presidente de la República.
Su triunfo representó un cambio sustancial en la política de la capital y abrió una etapa de gobiernos de izquierda. Cárdenas asumió el cargo en diciembre de ese año y permaneció en funciones hasta septiembre de 1999, cuando dejó el puesto para preparar su tercera candidatura presidencial.
Tras las elecciones de 2000 continuó participando en el debate público, con énfasis en el desarrollo nacional, la soberanía energética y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Su postura política estuvo estrechamente vinculada con la defensa de la participación del Estado en sectores estratégicos, en particular el petrolero, una industria cuya expropiación fue decretada por su padre en 1938. Durante distintos gobiernos, cuestionó las políticas económicas y se opuso a medidas que ampliaban la intervención privada en el sector energético.
En noviembre de 2014 anunció su salida del PRD, partido que había contribuido a fundar, en medio de sus diferencias con la dirigencia y de la crisis política desatada por la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.
Reconocimientos y legado político
En reconocimiento a su trayectoria, el Senado de la República le otorgó en 2011 la Medalla Belisario Domínguez, una de las máximas distinciones que concede el Estado mexicano.
También dejó testimonio de sus ideas y experiencias en libros como Sobre mis pasos, Cárdenas por Cárdenas y Por una democracia progresista, en los que abordó su recorrido político, la historia nacional y sus planteamientos para el desarrollo del país.
Su trayectoria quedó ligada a la apertura del sistema electoral, la consolidación de una oposición de izquierda con presencia nacional y la disputa por la alternancia política. Su participación en la elección de 1988 y la posterior fundación del PRD lo colocaron entre las figuras centrales de la transición democrática mexicana.
