lun. May 20th, 2024

Raúl Guajardo Cantú
Hay quienes dicen, medio en broma medio en serio, que en Monterrey caen unas gotas de lluvia y la vialidad se colapsa, esta reflexión surgió ante la posibilidad de que en estos días haya lluvias más o menos importantes en nuestra urbe.
Porque además de que efectivamente las vialidades regiomontanas, y de su área metropolitana, no resultan ya suficientes para la cantidad de vehículos que aquí circulan, la administración municipal ha generado un programa que intenta beneficiar al peatón pero que, ante la realidad que vivimos, complica más la movilidad en el AMM.
Para peor, los trabajos que amplían las banquetas se han tardado más de lo previsto, sobre todo para lo menores que son estas obras y, en algunas, como es el caso del cambio en la vuelta de Gonzalitos hacia Madero en el sentido sur-norte, las modificaciones viales no han sido bien señalizadas con lo cual se han generado situaciones de peligro para los automovilistas que no han terminado en tragedia más por suerte que por otra cosa.
Entendemos y agradecemos el intento realizado por la actual administración que busca mejorar las condiciones para el desplazamiento de los peatones, sabemos que se intenta estar a la altura de otras ciudades en las cuales este es prioridad por encima de los vehículos de motor, sin embargo, consideramos que la puesta en marcha del plan deja que desear, así como la forma en que se pretende “tropicalizar” este tipo de condiciones urbanísticas.
Por principio de cuentas, el servicio de transporte público no solo es deficitario, sino que además es incómodo y pobre en sus ofertas, ello hace que las personas busquemos desplazarnos utilizando nuestros propios medios.
El clima es otro factor que limita el uso de medios como la bicicleta o el caminar para trasladarse a uno u otro sitio. El calor en veranos es tal, que difícilmente sea una buena idea desplazarse 15 o 20 kilómetros en esas condiciones en un medio como la bicicleta, lo mismo sucede en invierno, pero en sentido inverso y no se diga en la breve temporada de lluvias.
Resulta difícil convencer a los regiomontanos de pedalear kilómetros y kilómetros bajo un sol ardiente y una temperatura superior a los 40 grados centígrados o con vientos fuertes y temperaturas cercanas al cero en invierno.
Quizá las autoridades deberían, aunque reconocemos que esto requiere de proyectos trans trienales y de coordinación con todos los municipios que componen el AMM así como con gobierno del estado, de generar políticas públicas de largo aliento que generen primero las condiciones para maximizar el uso del transporte público, incluyendo las culturales, y posteriormente, una vez que se logre, realizar los cambios de infraestructura como los que hoy se han iniciado.

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