lun. May 20th, 2024

Lorena Gurrola

Aquella frase del gran Sabina me pone a pensar, que hace rato tengo la impresión de que los jóvenes adultos, también llamados adultitos, tienen más miedo al compromiso que otra cosa, la mayoría hemos tenido una amarga experiencia que nos hace estar muy a la defensiva. Y aclaro que, no es esta una crítica a las personas que temen pasar del “casi algo” a tener algo serio, aunque si la observación y cuestionamiento de que ¿en qué momento nos convertimos en personas que solo quieren usar a otras?

Y es que, la parte de “solo querer pasar el rato” me parece un poco egoísta, dado que parece que busca satisfacer las necesidades propias, sin pensar en las necesidades del otro; y no todas las veces la gente está tan dispuesta a ser honesta y a decir lo que quiere, y, por el contrario, si pueden, van a mentir con tal de salirse con la suya y ante eso ¡qué poca…!

Así el amor en los tiempos de las Dating Apps, y de la política en la época de las redes sociales, en que lo primero parece reducido a conformarse con una búsqueda de tener unos minutos en esos ratos de soledad, para tener algo de compañía ocasional y lo segundo, a buscarte un rato cada tres años.

¿No te sientes igual de usado cuando tocan tu puerta cada tres años para pedir tu voto? Cómo cuando alguien te miente para conseguir “unas cuantas maromas” como dice mi doctor. ¿No sientes que solo piensan en su necesidad de ganar, pero nunca en ti? Así como aquel que satisface sus necesidades biológicas pasando sobre tus necesidades afectivas.

Pasa entonces con el desfile de hombres y mujeres con sus ofertas vacías, que te fastidian; así como con los partidos políticos que provocan el mismo efecto, en verdad cansan con lo mismo.

Así como todos quieren pasar el rato, pero nadie quiere querer; como todos quieren la sombra del árbol, pero no regarlo ni barrer las hojas; como todos buscan adelgazar cortándose un órgano antes que con un poquito de cariño y cuidado a su propio cuerpo; quieren fiesta, pero no quieren limpiar, quieren borrachera, pero no quieren cruda; es decir, solo queremos recibir y no estamos dispuestos a dar, y mucho menos dar algo de calidad, como el verdadero afecto.

¿Qué te ofrecen a cambio de tu voto? Una playera, una lona, una calca. ¿Qué te ofrece la persona que solo quiere tu compañía a ratos? Unos mensajes de WhatsApp, un café, una hora que le sobre de su tiempo, algún día de aburrimiento o de soledad en la que decide que puede destinártela.

Ojalá te des cuenta de que vale más que eso tu voto, así como vale más que eso un momento de tu tiempo y de tu compañía. Peor aún, espero que seas capaz de notar siquiera cuando te utilizan, ya que es más difícil de lo que parece, porque todos queremos abrazar la idea de que, si importamos, de que si nos valoran; a veces es difícil advertir hasta cuánto les cuesta saludarte o tomarse una foto contigo, sobre todo cuando ya hay experiencia en el arte de la hipocresía.

No, los políticos no son personas VIP; y tú vales tanto como ellos, sin importar quién eres o a qué te dedicas, solo hay que trabajar un poco en darte el lugar que mereces y eso solo tú lo puedes hacer, enseñándole a hombres o mujeres; así como a los partidos políticos como es que deben tratarte, de otra forma no te quejes si en esta vida solo quieren aprovecharse de ti.

Y si al final del día cuando ven que no te dejas, se van, pues ¡qué les vaya bien!, pa’ está y para todas las ocasiones habrá una rola muy buena, como aquella de Sabina que dice “Puedo ponerme digno y decir toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos de un rato… me llamas”.

Por Admin

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