lun. Jun 17th, 2024

Raúl Guajardo Cantú

Una de las preguntas que deberíamos contestar en esta época electoral es la referente a si la guerra sucia beneficia o sirve de algo a los ciudadanos, sobre todo porque durante los procesos electorales este tipo de propaganda abunda.

La respuesta debe plantearse en varios niveles de análisis, el del conocimiento de los candidatos, el de la ética politica y el papel que juegan los medios de comunicación en este tipo de contiendas signadas por, como dicen algunos analistas, “la máquina de lodo” en que se constituyen las campañas.

Comencemos por decir que la clase política es precisamente eso, una clase que se desarrolla dentro de la sociedad e independientemente de su nivel socio económico. La clase política constituye en sí misma un estrato social en el cual se desenvuelven los políticos y estos intentan conocerse entre si, saber los más negros secretos de los demás, ocultando los propios y tratando de conocer de qué tipo son los esqueletos que se acumulan en los closets de los demás.

Por supuesto que no buscan esta información para utilizarla en cuanto la tienen en sus manos, en realidad es una especie de munición que se utilizará en caso de ser necesario, no antes, no después, recordemos que entre los políticos se entiende aquello de que los amigos son de mentiras en tanto que los enemigos lo son de verdad, así es que cuidan su futuro y solo usan la información en el momento preciso.

Los medios de comunicación, por su parte, tienen una agenda que los hace trabajar en la inmediatez, cuando tienen la información tratan de sacarla a la luz, en ocasiones sin siquiera comprobar la veracidad de los hechos, parece que la vieja sentencia de “nota volada, nota ganada” todavia priva en algunos casos.

Ahora vayamos con los ciudadanos, ¿sirve para algo que se saquen a la luz pública los secretos de los políticos?

Seguramente si en la mayoría de los casos, cuando la información es confiable y se encuentra sustentada en hechos verificables. En este punto, los ciudadanos podemos tener mejores datos para tomar las decisiones que consideremos pertinentes.

Por ejemplo, si un candidato X es corrupto y se dan a conocer sus corruptelas, sus cuentas en paraísos fiscales y la trama de contubernios con otros políticos o empresarios, los ciudadanos nos vemos beneficiados con esta información.

En otras ocasiones la guerra sucia incluye Fake News y entonces ya no está claro que la información sirva a los ciudadanos, pues lo más probable sea que quien la da a conocer, sabiendo que es falsa, lo hace buscando un beneficio ya sea político o económico y no es esto en beneficio de los ciudadanos, sino de algún grupo personaje politico.

En cualquier caso, para que la guerra sucia nos sirva a nosotros quienes tenemos que tomar la decisión de votar por x o por y, es necesario que estemos atentos a las fuentes en que se origina esta.

En caso contrario solo seremos instrumento de politicos que van tras el objetivo de alcanzar algún puesto para servirse de él.

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