lun. Jun 17th, 2024

Por Gerardo Guerrero

En un acontecimiento histórico, México ha elegido a su primera presidenta, Claudia Sheinbaum, marcando un hito en los más de 200 años de vida independiente del país. La elección de Sheinbaum no solo representa un triunfo para el partido MORENA, sino que simboliza una ruptura significativa con los estereotipos de género profundamente arraigados en la sociedad mexicana. Como comandante suprema de las Fuerzas Armadas, Sheinbaum no solo se convierte en la primera mujer en ocupar este cargo en México, sino también en la primera mujer jefa de Estado en la historia de América del Norte.

La lucha por los derechos políticos de las mujeres en México tiene una larga historia de esfuerzos y sacrificios. En 1917, Hermilia Galindo, secretaria particular de Venustiano Carranza, pidió oficialmente los derechos políticos para las mujeres, basándose en el Plan de Guadalupe de 1913, que garantizaba derechos “para todos”. Aunque su petición no prosperó, marcó el comienzo de un movimiento imparable.

Elena Torres Cuéllar fundó en 1919 el Consejo Nacional de Mujeres y presidió la sección América del Norte de la Liga Panamericana de Mujeres, mientras que Beatriz Peniche Ponce estableció en 1922 la Liga Feminista de Yucatán, dedicándose a fundar ligas feministas por todo su estado y defender los derechos de las mujeres yucatecas. Ese mismo año, Elvia Carrillo Puerto se convirtió en la primera mujer mexicana electa diputada al Congreso Local en Yucatán, pero su mandato se truncó debido a amenazas de muerte.

La lucha continuó en 1937 cuando el presidente Lázaro Cárdenas propuso una reforma al Artículo 34 de la Constitución para permitir el voto femenino, aunque fue rechazada por el temor de que el voto de las mujeres pudiera ser influenciado por el clero. No fue hasta 1947 que se permitió a las mujeres votar, pero solo en elecciones municipales.

La promesa de plena ciudadanía para las mujeres llegó en 1952 de la mano de Adolfo Ruiz Cortines, y en 1953, con las reformas a los artículos 34 y 115 de la Constitución, se reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, así como a ocupar cargos públicos y de representación popular. Las mujeres mexicanas ejercieron su derecho al voto en una elección federal por primera vez el 3 de julio de 1955, eligiendo a los diputados federales para la XLIII Legislatura.

Griselda Álvarez hizo historia en 1979 al convertirse en la primera mujer gobernadora de México, al tomar protesta como mandataria de Colima. En 1982, Rosario Ibarra de Piedra fue la primera mujer candidata presidencial.

Ahora, en 2024, las niñas y adolescentes mexicanas pueden mirar hacia el futuro con la certeza de que ellas también pueden aspirar a la presidencia. La creciente presión social para que más mujeres ocupen puestos públicos ha llevado a un aumento significativo en el número de legisladoras, secretarias y gobernadoras. La elección de Claudia Sheinbaum como presidenta es la culminación de un largo camino hacia la igualdad de género en la política mexicana.

Como Hillary Clinton afirmó, “La igualdad de género no es solo una cuestión moral, es un imperativo económico.” La inclusión de las mujeres en el liderazgo político y social no solo beneficia a las mujeres, sino a toda la sociedad, impulsando el desarrollo económico y el bienestar colectivo.

Comparte ahora mismo. 🌐

Deja tu comentario. 💬

https://www.facebook.com/davidguerrerogtz

Por Admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *