lun. Jun 17th, 2024

Óscar Tamez

La democracia mexicana, como la de cualquier país del mundo democrático, es imperfecta, inacabada, mejorable, siempre en transformación a los tiempos presentes.
Polibio afirmaba 150 años antes de Cristo que el mejor régimen de gobierno era la monarquía (la absolutista), seguido por la aristocracia y terminando como el menos bueno con la democracia.
Estas formas de gobierno tenían sus antítesis, la monarquía puede degradarse en tiranía, la aristocracia en oligarquía y la democracia en oclocracia. Afirmaba que en la democracia siendo muchos quienes deciden, los acuerdos pueden ser equívocos.
Yo abundaría en la afirmación de Polibio y le enmendaría diciendo que, si bien la democracia es la menos buena de las formas de gobierno, es la mejor de todas al momento de elegir a los gobernantes.
En la monarquía es la biología y la “voluntad divina” quien define al gobernante, en la aristocracia son la riqueza, moral y justicia algunas de las cualidades que definen a los individuos a gobernar, en la democracia es la voluntad mayoritaria de la masa informe llamada pueblo.
Todas las democracias son imperfectas y en ello debemos trabajar como sociedad, buscar su mejora continua. En EUA no gana quien tiene más votos, triunfa quien tiene más votos electorales, hay casos recientes de demócratas quienes perdieron teniendo la mayoría de los votos uninominales.
Las sociedades europeas y algunas latinoamericanas como México, adoptaron una variante de la democracia representativa surgida entre los siglos XVII y XVIII en Europa y EUA. Optaron por la democracia de representación proporcional (RP), entendieron que las mayorías terminan siendo tiránicas sobre las minorías.
Las democracias de RP tienen la cualidad de entender que las minorías deben ser escuchadas y por tal, contar con un sitio en el poder que representa al pueblo (el legislativo), así se constituyen diversas formas de RP: legisladores de partido, de minorías, de lista, plurinominales y otras formas de inclusión a las minorías.
También existe la RP en el poder ejecutivo, esto se da cuando se forman gobiernos de Coalición. Los gobiernos y las candidaturas de coalición son similares, pero extremadamente distintas en el fondo. En los gobiernos de coalición todos tienen un espacio permanente en el poder ejecutivo, pudiendo cambiar las personas más no las posiciones para los grupos de poder coaligados.
Este debate cobrará vigencia en unas semanas y es pertinente recordar que no hay democracia perfecta, se debe construir la mejor de ellas día con día pues somos un pueblo donde cohabitamos una pluralidad variada de culturas y formas de organización social, es aquí donde la RP en el poder legislativo se consolida como la base de la inclusión en diversidad.
Es oportuno incluir en el debate temas como la revisión a la aplicación de las coaliciones electorales y de gobierno, la segunda vuelta e incluso, el retorno a la democracia de mayorías que reviviría el bipartidismo y aniquilaría la pluralidad electoral.
La mexicana es una democracia imperfecta, hay casos medibles donde el candidato del partido con mayor número de votos pierde la elección frente al representante de una coalición. Tenemos una ley electoral rígida pero «interpretable a modo» por una autoridad electoral extremadamente flexible en su aplicación.
Nuestra democracia es algo imperfecta pero funciona, son tiempos de abrir el debate sobre cómo mejorarla y evitar que por sus vicios se deforme en una oclocracia donde el pueblo se convierta en una masa informe y manipulada por un discurso populista.

Por Admin

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