dom. Jul 21st, 2024


Gerson Gómez Salas
Acostumbremos al bolsillo. Nada puede durar más allá de una temporada. Comprar la lavadora eterna, el refrigerador sin fallas o el auto resistente.
Lucen hermosos en aparadores. Colores tan brillantes. El rojo tan deseado. El negro tan elegante. El gris ocultista de suciedad.
La ropa debe ser cambiada por temporada. Cuatro mudas por año. Ahí van los bonos. El premio de puntualidad y hasta el encharcar las tarjetas de crédito.
Vivir en el mismo barrio significa falta de aspiración. Nada de segundo orden. Amenidades para la familia. Seguridad 24 horas. Centros comerciales con boutiques internacionales.
A la escuela se asiste para relaciones públicas. Poco importa la disciplina. En las aulas los maestros deben sortear del desorden, la abulia, las relaciones quebradas o tensionadas por falta de interés, cariño o necedad.
Los clubs o las clases extracurriculares de costo oneroso. Selección de asistencia a los cumpleaños. Solo infantes. Los mentores dejan en la puerta al convidado. Regrese por favor a partir de las 19 horas.
Excluidos se enteran de la maravillosa tardeada en el salón de moda. Los regalos reflejan el aprecio o la cercanía. Abre la llave en el siguiente eslabón.
Para romper el hielo solo existe el billete residual. El próximo fin de semana están invitados a nuestra quinta. Hay alberca. Despreocúpense de todo. Es con quedada. La televisión satelital transmite los juegos de soccer y básquetbol.
Igual sucede en el amor. Al primer disgusto ocasional. Liquidan la sociedad conyugal. Mundo chatarra. Acostúmbrese a sobrevivir en la miseria de valores.

Por Admin

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