mar. Abr 14th, 2026

Raúl Guajardo Cantú

Comentamos en nuestra anterior colaboración, que el ejercicio del poder desgasta, se llame el gobernante como se llame. El caso de Samuel García, gobernador de Nuevo León, no es la excepción, principalmente porque el gobernador ha mantenido una estrategia de confrontación tanto con el Congreso local, como con alcaldes no emanados de su instituto político y qué decir de los partidos que en conjunto forman la oposición en el estado.

Samuel ha seguido la política de doblar la apuesta ante cada situación, tenga posibilidades de ganar o no, fue el caso de su disputa por el nombramiento del Fiscal General del Estado, como el de su sustituto cuando decidió ir por la candidatura presidencial.

El problema que está por enfrentar Samuel, consiste en superar en las urnas a sus adversarios, en medio de polémicas de todo tipo. Enfrentará, se dice, presiones desde el poder federal con la finalidad de que entregue el estado como lo han hecho otros gobernadores, ello con miras a evitar consecuencias de tipo penal por diferentes situaciones que pudieran considerarse delitos penales, habrá que ver qué tanto de esto es realidad o cuánto constituye parte de “la grilla” normal contra todo gobernante.

Samuel ha tenido un fuerte desgaste en el ejercicio del poder debido a que no ha alcanzado los objetivos que él mismo se planteó al inicio de su gobierno y por otros que quizá no tenía contemplados como la deuda pública.

Una de las grandes apuestas de Samuel durante su campaña, fue la mejora del transporte público que al final de la anterior administración era un problema serio, sobre todo lo correspondiente a las tarifas.

Samuel recibió un Metro cuyo precio por viaje era de 4 pesos con 50 centavos y que el día de hoy es de 9 pesos con 90 centavos, más del doble del precio inicial, y se desliza 10 centavos mensuales, la idea consiste en que llegue hasta los 15 pesos en 2030. La justificación para este aumento fue el de mejorar sustantivamente el servicio, lo cual no ha sucedido así, como tampoco se prevé que las líneas que supuestamente se construirían durante este sexenio se lleven a término, por lo menos la línea 5 no se construirá y otra, si se termina, será la mitad de lo originalmente anunciado.

No hablemos del servicio de camiones de transporte urbano, que ha tenido un aumento superior al 35% en sus tarifas, pasando de 12 pesos a 16. 40 pesos.

Si la movilidad era una de sus principales promesas, no se quedó atrás en señalar el mal manejo del agua que se realizó en sexenios pasados. La mayor crisis en este rubro en por lo menos 50 años, fue la que se vivió en 2022, precisamente bajo su mandato. No decimos que haya sido culpa suya la crisis, pero sí el mal manejo que se presentó ante ella.

La deuda estatal es otro de los rubros en que Samuel no sale bien librado, García recibió de su antecesor una deuda de 50.5 mil millones de pesos y hoy está alcanzando casi los 100 mil millones de pesos.

Estos y otros yerros durante su gobierno hacen previsible que el desgaste producido por el ejercicio del poder, se refleje en las elecciones de 2027.

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