vie. Jun 19th, 2026

Abraham fue un hombre apasionado por Dios, su hijo Isaac tuvo una fe más callada y la convicción de sus nietos Esaú y Jacob, era cuestionable; pero si vemos a los bisnietos, el deterioro es evidente.

Sin embargo, aunque eran infieles, vivían bajo una promesa de un Dios fiel.

Seguramente ha escuchado de la mala fama de los hijos de Abraham, el padre de la fe, y se cuestionará ¿por qué son el pueblo “escogido”? Claramente no es porque fueran buenos (la Biblia dice que los escogieron precisamente por ser los peores), sino porque Dios sí lo es y sabe ir a rescatar al que más lo necesita.

Los hijos de Abraham son aquellos que por la fe, creen en la promesa de su simiente, en la cual serían benditas todas las naciones: Jesucristo; pero así como los patriarcas fueron movidos por sus propias intenciones y causaron muchos conflictos, usted y yo adolecemos de lo mismo: cometemos errores y somos malos líderes.

Ahora que hablamos claro de nuestros defectos y que podemos estar seguros que no nos merecemos la más mínima confianza, ver que hay un Dios que envió a su Hijo a salvarnos debe ponernos en perspectiva el gran amor que nos tiene a pesar de nuestras imperfecciones.

¿Qué haremos con ese amor? ¿Lo ignoraremos, desecharemos o devolveremos?

Tenemos un pacto y una bendición a nuestro alcance y la decisión es nuestra, ¿qué haré con la bendición y cómo será conocida mi familia? ¿Seremos los necios o los redimidos?

Definitivamente hay en nosotros una mala semilla, pero hay un Sembrador dispuesto a hacer de nosotros un gran hierro que de fruto al 30, al 60 y al ciento por uno, si nos entregamos y dejamos caer el grano de trigo a tierra.

Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. Hechos 7:8-10

¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.

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