dom. Jun 21st, 2026

Luz María Ortiz Quintos

En una sociedad moderna que introduce nuevas corrientes ideológicas del pensamiento, dentro de la cuales se habla de las nuevas masculinidades, en ocasiones confunden los roles que le han dado seguridad, provisión y cuidado a la familia, y en este caso me refiero al papel del padre en la educación de los hijos.
Desde la perspectiva psicológica, el padre aporta a la familia una figura clave de seguridad, autoridad y socialización. Su presencia activa ayuda a los hijos a explorar el mundo con confianza, fomenta su autonomía, establece límites claros y se convierte en un pilar fundamental para la estabilidad emocional y el desarrollo de la identidad.
Un padre presente, emocionalmente responsable y psicológicamente maduro tiene mucho que aportar al desarrollo de sus hijos. Las funciones que desempeña son casi tan importantes como las de la madre. Sin embargo, honor a quien honor merece: las funciones psicológicas de la madre son primordiales y esenciales, especialmente durante las primeras etapas del desarrollo.
Comprender el papel fundamental que desempeñan los padres y las figuras paternas en el crecimiento emocional de los niños es indispensable. Los padres son realmente importantes. Los hijos necesitan de su padre, al igual que de su madre, para sentirse amados, valorados y comprendidos. Requieren que se interese por ellos, que responda a sus necesidades y que participe activamente en su formación y acompañamiento.
El Dr. Anyoha identifica cuatro tipos de padres: 1) aquellos que participan activamente en el cuidado y la crianza de sus hijos desde el primer día; 2) aquellos que permanecen como espectadores y dejan la crianza principalmente en manos de las mujeres; 3) aquellos que prefieren esperar hasta que sus hijos sean mayores y relativamente independientes para involucrarse; y 4) aquellos que, por diversas circunstancias, están ausentes o excluidos del cuidado de sus hijos.
La aprobación paterna influye significativamente en el comportamiento de los hijos. Los varones, en particular, que no han desarrollado un vínculo sólido con su padre pueden manifestar resentimiento, inseguridad o rebeldía a través de conductas inadecuadas y una constante búsqueda de conflictos. Con frecuencia, este comportamiento surge de un profundo deseo de obtener la atención y el reconocimiento paternos, lo que pone de manifiesto la enorme influencia que ejerce la figura del padre en el desarrollo emocional de sus hijos.
Felicito a los padres de familia, que han ejercido su rol desde su conocimiento, buscando la mejor manera de ser un padre presente que educa, protege y provee a su familia, siendo ejemplo de responsabilidad, compromiso, entrega y amor.

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