El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos y la electrificación de la economía presiona la infraestructura eléctrica como nunca antes. Tras años de demanda estancada, el consumo vuelve a crecer, y la red no tiene la capacidad para abastecerla, ampliarla con más líneas de transmisión y distribución exige inversiones cada vez más altas y procesos que tardan años.
A eso se suma el cambio climático, que multiplica los cortes de suministro. En Chile, por ejemplo, las horas promedio de corte por cliente se han duplicado en los últimos años. El resultado: una red cada vez más cara y menos confiable.
“La red eléctrica no fue diseñada para el crecimiento de demanda que estamos viendo. Durante más de un siglo, la respuesta ha sido instalar más cables para soportar el momento de mayor consumo, aunque el resto del tiempo esa capacidad permanezca subutilizada. Eso es cada vez más caro y difícil de sostener”, explicó Diego Siguelnitzky, CEO de 50X, empresa que impulsa el almacenamiento distribuido para ampliar la capacidad de la red eléctrica.
Frente a este escenario, 50X opera en Chile un modelo de baterías de litio instaladas junto a viviendas y pequeños negocios. Las baterías se cargan fuera del horario pico cuando la red está descongestionada y se descargan en hora pico, cuando es más cara y congestionada. Así liberan capacidad en la red existente.
El consumidor recibe ahorro en su cuenta de luz y respaldo ante cortes. En la superficie es simple, pero detrás, cada batería es un nodo de una planta de energía virtual que escala y moderniza la red rápidamente.
Del piloto a la escala
Con las primeras instalaciones en operación, 50X cerró una ronda por 550 mil dólares, con la participación de 500 Global y Platanus Ventures. La empresa, fundada por Diego Siguelnitzky, Francisco Furey y Nicolás Núñez, destinará el capital a desplegar las primeras baterías del portafolio en Chile, crecer el pipeline de clientes y montar las bases operativas para instalar más baterías por día.
Actualmente, 50X opera 13 baterías que suman 250 kWh de capacidad distribuida, con reducciones de entre 10% y 15% en la tarifa eléctrica y hasta ocho horas de respaldo ante cortes, algo especialmente relevante en el contexto del fenómeno del Niño que ya afecta a distintas partes de América Latina.
El siguiente paso es llevar el modelo a una escala mayor: alcanzar 50 mil baterías hacia 2029, equivalentes al 20% de la capacidad adicional de red que, de acuerdo con las proyecciones del Coordinador Eléctrico Nacional, Chile necesitará para atender el crecimiento de la demanda eléctrica. La operación se mantiene concentrada en dicho país, mientras que la entrada a Brasil o México está prevista para 2028.