lun. May 16th, 2022

Raúl Guajardo Cantú

Hemos comentado las dos últimas semanas acerca del presupuesto estatal para obras y de la sensata postura que ha asumido el gobernador Samuel García, el día de ayer, precisamente el gobernador abordó este tema que constituye una prioridad si queremos avanzar como estado, como sociedad.

Según las cuentas que presentó el gobernador Nuevo León tendrá el próximo año casi 18 mil millones de pesos para obras de infraestructura como las carreteras Interserrana y La Gloria-Colombia, la presa Libertad, nuevas líneas del Metro y otras más referentes a movilidad, seguridad y desarrollo sustentable.

Muy loable el ejercicio de transparencia del gobernador, sin embargo, no detalló en sus cuentas lo que el gobierno deberá pagar por causa de una deuda cara y mal renegociada durante el gobierno anterior, lo cual de revertir, generaría gran cantidad de recursos adicionales.

Asegura que gobernador que, con un programa que enarbola una banderas ya conocidas en el nivel federal, se podrá hacer más con casi lo mismo, porque parte de los recursos adicionales vienen de “ahorros” y otra parte de evitar “moches”, mientras que por otra parte se aplicarán impuestos a las empresas y no a los individuos.

Démosle el beneficio de la duda, aceptemos sus cuentas y esperemos, por el bien de Nuevo León, que todo salga bien, que este aumento en las expectativas corresponda con los hechos, si así sucede, creo que todos aplaudiremos.

Sin embargo creo que es necesario actuar como dice la sabiduría popular “esperar lo mejor y prepararse para lo peor”. Por ello, el gobernador debería intentar renegociar la deuda que ahoga las finanzas estatales y conseguir mejores condiciones, en tanto que, por otra parte, preparar un plan B en el cual se incluya la participación Público-Privada en algunas de las obras que, de otra forma, quedarán a medias al final del sexenio.

Mientras tanto, esperemos que las cosas funcionen.

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