dom. Abr 26th, 2026

Por Manuel CARMONA

El gobernador Alejandro Armenta ha decidido, por tercera ocasión, mover las piezas en su Coordinación General de Comunicación Social y Agenda Digital. El gesto por un lado envía una buena señal, pues es un intento por refrescar la narrativa oficial y proyectar la idea de que su administración no se conforma con la rutina. Sin embargo, la reiteración de cambios en tan corto tiempo (año cuatro meses) comienza a parecer más un síntoma de IMPROVISACIÓN, que de ESTRATEGIA.

El relevo, como todo CAMBIO DE ROSTRO, genera expectativa. Pero expectativa no es sinónimo de transformación. La comunicación gubernamental en Puebla sigue atrapada en la lógica del boletín y la propaganda, que implica más preocupación por la saturación de mensajes que por la construcción de CONFIANZA. En ese sentido, el nuevo nombramiento corre el riesgo de convertirse en un espejismo: un maquillaje que disimula, pero que NO CORRIGE.

El politólogo Manuel Castells advertía que “el poder se ejerce a través de la comunicación, y quien controla la comunicación controla la mente”. La frase es contundente porque revela la paradoja poblana: se cambian los operadores, pero NO SE CAMBIA LA FORMA DE EJERCER EL PODER COMUNICATIVO. El resultado es un aparato que habla mucho, pero que ESCUCHA POCO; que presume modernidad digital, pero carece de narrativa comunicacional.

El sarcasmo inevitable es que, luego de tres ajustes, la administración parece más preocupada por la estética del mensaje que por su contenido. Se rediseñan cuentas, se ajustan equipos, se cambian voceros, pero el relato permanece igual de plano. Es como cambiar de director de orquesta sin alterar la partitura: la música suena distinta, pero la melodía sigue sin emocionar.

Definitivamente hay que reconocer que el gobernador ha detectado fallas en su comunicación y tiene la intención de corregir. Nadie puede reprocharle su intención de mejorar. El problema es que la expectativa de transformación se diluye cuando la estrategia se mantiene intacta. Y en política, como en la vida, la forma sin fondo termina siendo un espejismo.

EN CONCLUSIÓN, el tercer cambio en la Coordinación General de Comunicación Social y Agenda Digital de Alejandro Armenta es un recordatorio de que la comunicación gubernamental NO SE REINVENTA con nombres nuevos, sino con IDEAS NUEVAS. Mientras eso no ocurra, los relevos seguirán siendo simplemente noticia de un día y olvido al día siguiente.

Porque en política, los cambios de nombres, sin cambios de rumbo, son como espejos en un cuarto oscuro: reflejan movimiento, pero nunca iluminan. Bienvenido Jorge David Cortés…

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