Raúl Guajardo Cantú
En alguna ocasión, Catón en su columna “De política y cosas peores” contó uno de sus celebrados chistes según el cual dos personas de un pueblo estaban comentando entre ellos algunas situaciones exageradas, en especial acerca de una boda realizada en algún lugar de Texas, cuando llegó la hora de hablar del pastel de bodas, el que hablaba se quedó mirando el quiosco de la plaza y la esposa lo reconvino “tantéate Laureano, luego con qué cuchillo lo vas a cortar”, algo así pasó con las cifras de la inversión extranjera en Nuevo León según el relato de Samuel García, gobernador del estado.
Aunque pudo haber pasado como un error al confundir la contabilidad en EUA en el uso de los “billions” y los “trillions”, todo indica que el gobernador no dimensionó el tamaño de su dicho y no se tanteó. En un comunicado de prensa que se puede consultar en el sitio del gobierno estatal se lee “En 4 años y medio ya van 120 billones de dólares, es decir, convertido en pesos son alrededor de 2 trillones de pesos invertidos en NL”.
En el sitio “Verificado”, se señala que la cifra ofrecida por el gobernador “no solo es falsa sino que es mucho mayor a la que exponen las instituciones gubernamentales oficiales”. Siguiendo con lo que señala este sitio, también resultaría falso que Nuevo León ocupe el primer lugar en la recepción de inversión extranjera directa, ya que ese puesto sería para la CDMX.
Según “Verificado” en realidad a la entidad habrían llegado inversiones por menos de 15 mil millones de dólares. El sitio señala “El gobernador Samuel García infló cifras al afirmar que Nuevo León acumuló 121 billones de dólares en IED, cuando datos oficiales reportan apenas 14,957 millones de dólares”.
Resulta difícil comprender el proceso mediante el cual las cifras reales se multiplicaron casi por 9 para llegar al total informado por el gobernador, pero si hemos de ofrecer una opinión, nos parece que Samuel está en modo campaña por lo cual soltó una cifra quizá como Laureano viendo el quiosco de la plaza.
Sabemos que Samuel intenta mantener el control del estado con miras a su posible candidatura para la presidencia del país en 2030, de ahí que intente parecer optimista en sus cifras y en la presentación de sus logros, no es raro que este tipo de cosas sucedan, casi todos los gobiernos lo hacen. Digamos que por default tienen que ser optimistas y hacernos ver lo que hicieron bajo una óptica favorable.
Pero si en realidad quiere alcanzar ese objetivo, el gobernador tiene al alcance de su mano la solución: que termine antes de irse las dos líneas del Metro que tiene iniciadas, que invierta en más camiones para mejorar el servicio de transporte público y que deje medianamente mejorada la movilidad en el área metropolitana de Monterrey.
Claro que, si a ello le agrega la conclusión de la presa Libertad y la terminación de la carretera interserrana, ¿quién dudaría en votar por su candidato?, el problema es que no es lo mismo declarar que ofrecer obras concluidas, útiles y funcionando.